La historia interminable: celecoxib y riesgo cardiovascular

Hace un par de meses, en el comentario de un artículo en Hemos Leído concluíamos que “..más complicado es ponderar los riesgos  cardiovasculares de los COXIBs…..”

Ahora, la revista Circulation nos da alguna pista, ya que, según un metanalisis publicado anticipadamente online, en el caso del celecoxib, podemos establecer una gradación del riesgo cardiovascular , en función de la dosis utilizada y el riesgo basal del paciente.

El estudio hace un análisis combinado de 7.950 pacientes reclutados en 6 ensayos controlados, que han comparado celecoxib con placebo en patologías distintas a la artrosis (adenoma y pólipos colorectales, Alzheimer, edema macular) durante un periodo de seguimiento de al menos 3 años. Los autores valoran el riesgo cardiovascular asociado al tratamiento con tres regimenes de celecoxib (400 mg en dosis única, 200 mg dos veces al día o 400 mg dos veces al día), según el riesgo basal de los pacientes (según Framingham). La medida de resultado primario es la combinación de muerte cardiovascular + infarto de miocardio + accidente cerebrovascular + insuficiencia cardiaca + eventos tromboembólicos.

Globalmente, observan un incremento de riesgo con celecoxib (HR 1,6; IC95%, 1,1 a 2,3) que aumenta con la dosis (P=0,0005). Comparando los tres regímenes estudiados, el riesgo más bajo se da con la dosis única de 400 mg/d (HR 1,1, IC 95%, 0,6 a 2,0), seguido por la pauta de 200 mg C/12h (HR 1,8; IC95% 1,1 a 3,1) y el más alto con la dosis de 400 mg C/12h (HR 3,1; IC95%, 1,5 a 6,1) (fig 1). 

Los pacientes con mayor riesgo basal mostraron un riesgo de eventos cardiovasculares relacionados con celecoxib, desproporcionadamente elevado (P de la interacción 0,034).  También se observa cierto escalado en los pacientes con riesgo basal bajo, a pesar de que el número de efectos adversos fue escaso (fig 2).

Aunque el estudio evalúa dosis elevadas de celecoxib -superiores a las recomendadas para el tratamiento de la artrosis- (200 mg/d), sus conclusiones si son aplicables a otras determinadas patologías, como la artritis reumatoide, la dismenorrea o la poliposis adenomatosa, en las que aconsejan utilizar dosis altas.

En cualquier caso, estos resultados pueden ayudar a guiar las decisiones en los pacientes que obtienen un beneficio clínico con los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa-2.

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