Utilidad de una técnica antigénica rápida en el diagnóstico de la faringitis estreptocócica

La revista Atención Primaria publica un estudio observacional prospectivo realizado en un centro de Atención Primaria, para evaluar la utilidad del test rápido de antígeno del estreptococco betahemolítico (TAR) en 184 pacientes mayores de 14 años con síntomas de odinofagia y 2 o más criterios de Centor (exudado faringoamigdalar, adenopatias laterocervicales dolorosas, ausencia de tos y/o historia o presencia de fiebre >38ºC).
El
TAR fue positivo en 48 casos y negativo en 134. La sensibilidad de la técnica fue de 95% y la especificidad del 93%. El valor predictivo positivo de 79% y el valor predictivo negativo de 98,5% (ante un resultado negativo, se descarta la etiologia de EBHGA). Una de las conclusiones de los autores es la poca fiabilidad de los criterios clínicos para diagnosticar la faringitis estreptocócica; incluso en los pacientes con los 4 criterios de Centor, la probabilidad de presentar una infección estreptocócica era inferior al 40%. Los autores recomiendan la utilización del TAR en las consultas de atención primaria en pacientes con más de 2 criterios de Centor.
En el comentario editorial que acompaña el artículo se aconseja en base a éste y otros estudios anteriores, la utilización de estás técnicas en la consulta de Atención Primaria. Su uso no es mas complicado que el de las tiras reactivas de orina y no consume un tiempo excesivo. Además el coste de la prueba que ronda los 3€ es menor al coste de un envase de penicilina, y permitiría reducir el consumo de antibióticos innecesarios promoviendo el uso racional de los mismos.
Suscribimos la frase con la que finaliza el editorial: Por tanto, ¿a qué esperamos?.

Abandono del tratamiento con anti-TNF en artritis reumatoide

La aparición de los fármacos inhibidores de la actividad funcional del factor alfa de necrosis tumoral (anti-TNF) ha revolucionado en los últimos años el tratamiento de la artritis reumatoide (AR). Aunque su aportación en el manejo de algunas enfermedades autoinmunes es indudable, no  podemos olvidar que la aparición de varias notas de seguridad  recientes ha condicionado su utilidad en determinadas circunstancias. Por ello, cualquier  publicación que aporte información sobre su utilización en la práctica clínica diaria siempre es útil. Uno de los aspectos que interesa conocer es el cumplimiento terapéutico cuando se utilizan en la población “real”, fuera de los ensayos clínicos.
Un grupo de investigadores de Boston han realizado un seguimiento observacional prospectivo sobre el cumplimiento terapéutico en una cohorte de pacientes con artritis reumatoide en EEUU, inscritos en el Estudio Secuencial de la Artritis Reumatoide de Brigham (BRASS). De ellos, seleccionaron los pacientes que habían utilizado algún anti-TNF durante un mínimo de 6 meses (304 etanercept, 71 infliximab y 128 adalimumab). En el análisis multivariante tuvieron en cuenta las características del sujeto (edad, sexo, duración de la AR,…), tratamientos previos o concomitantes y el desarrollo de la enfermedad al inicio y el estadio al final del seguimiento (diversos parámetros bioquímicos antes-después, como niveles de CRP).
210  de los 503 pacientes (42%) informaron del abandono de su tratamiento. Basándose en el análisis multivariante, la mayor puntuación tanto en la escala del índice de actividad de la AR (HR 1.13, IC 95% 1.05-1.22) como en la valoración global del estado médico (HR 1,27, IC 95% 1.18-1.38) se asocia con la interrupción del tratamiento. Por el contrario, haber estado tratado anteriormente con otro fármaco antirreumático (HR 0,50, IC 95% 0.34-0.72) y más años de tratamiento con metotrexato (HR 0,24, IC 95% 0.12-0.47) se asoció con un mayor cumplimiento.
Los autores consideran que dado el elevado número de pacientes que suspenden el tratamiento con anti-TNF, la capacidad de predecir qué pacientes responderán a las terapias específicas será muy útil en el manejo de la AR. La farmacogenética puede, en este sentido, tener un lugar muy importante en esta patología.
La ampliación de nuestra comprensión sobre los mecanismos biológicos, así como las influencias sociales en la suspensión de los inhibidores de la TNF, es esencial para que se puedan desarrollar modelos clínicos que pronostiquen qué antirreumático aportará mayor beneficio en cada paciente.