Inhibidores de la bomba de protones y posible riesgo de fractura

El boletín australiano AADRB realiza un resumen de tres grandes estudios retrospectivos realizados hasta la fecha, que sugieren una asociación entre los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y un aumento de la incidencia de fracturas:
          Una revisión canadiense, con datos administrativos que abarca 1996-2004, mostró un aumento del riesgo de fracturas de cadera para las personas expuestas a los IBP durante 5 años o más. Después de 7 o más años de exposición a los IBP el riesgo de fracturas de cadera aumentó aún más (OR: 4,55, IC 95% 1.68-12.29, p = 0,002).
          – Una revisión de los datos a partir del año 2000 en el Hospital Nacional Danés mostró que la exposición a los IBP en el año anterior se asoció con un mayor riesgo de fracturas en general, e incluso un mayor riesgo de fractura de cadera (OR: 1.45, IC 95% 1.28-1.65).
         – Un estudio del Reino Unido publicado en JAMA utilizando una base de datos (1987-2003) de médicos generales del Sistema Naciona de Salud (NHS) británico identificó un aumento estadísticamente significativo de fracturas de cadera en pacientes con exposición a IBP de más de 1 año, y también encontró que el riesgo aumentó con la duración del tratamiento y la dosis.Estos estudios son de diseño observacional y, por consiguiente, proponen que sería interesante un estudio específico para verificar y definir más claramente esta asociación.

Aunque el mecanismo biológico subyacente se desconoce, los autores australianos se atreven a dar una posible explicación: puede ser que la absorción de calcio de la dieta dependa del pH del estómago y los IBP, como potentes inhibidores de la secreción de ácido gástrico de la células parietales, aumentan el pH. Sin embargo, el efecto de esto, si lo hubiera, sobre la densidad mineral ósea a largo plazo aún se desconoce y, sin duda, es posible que otros factores contribuyan al aumento en el riesgo de fractura observado.

A pesar de las limitaciones de los datos disponibles, parece razonable considerar la posibilidad de que se incremente el riesgo de fractura en los pacientes con terapia prolongada con IBP. Por ello, recomiendan a sus médicos “prescribir la menor dosis efectiva y evaluar los casos individuales para determinar si sigue siendo necesaria la terapia con IBP. Además, hay que tener en cuenta la administración concomitante de fármacos que puedan aumentar el riesgo de fractura y también aquellos que puedan aumentar el riesgo de caídas.”

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