La investigación otra vez en entredicho.

Falsear datos en una investigación, especialmente cuando se tratan aspectos relacionados con la salud de las personas, es posiblemente el peor atropello a la ciencia que puede cometer un investigador. Este delito, cuando no se denuncia, desacredita también a las instituciones que le sustentan y a los medios que lo publican, y produce daños difíciles de reparar al resto de los profesionales. Aunque son relativamente frecuentes los casos que rozan la falta de ética (todos hemos sabido de casos de falsas autorías, duplicidad de publicación, escritores fantasma, etc.), afortunadamente solo de tanto en tanto aparece alguno realmente escandaloso.
El caso que relata el Wall Street Journal en su blog parece ser de estos últimos: El Baystate Medical Center de Springfield, informó el mes pasado que su ex-jefe Scott S. Reuben de la Unidad de Dolor, había falsificado los datos utilizados en los estudios que fueron publicados en varias revistas de anestesiología, entre 1996 y 2008. Al parecer, podrían ser muchos los ensayos en los que el investigador podría haber inventado los datos (según sus colegas, curiosamente nunca le salían resultados mediocres).
De confirmarse, sería el primer caso
descubierto de «investigador falsificador en serie».
Como no podía ser de otra forma, el editor jefe de Anestesia & Analgesia, una de las revistas donde venía publicando muchos de sus estudios sobre la analgesia multimodal post-operatoria, se anticipó a emitir un comunicado en el que retractaba los estudios publicados y facilitaba una lista de hasta 21 publicaciones, presuntamente falsas. Según se informa, muchos de estos estudios fueron remitidos tanto a la FDA como a la EMEA para la aprobación de algunos analgésicos muy conocidos.

Antidepresivos 2ª generación: no todos son iguales

La OMS ya declaró hace tiempo que para el 2020 la depresión mayor podría llegar a ser una de las principales causas de incapacidad en el mundo y es necesario tener opciones de tratamiento adecuadas, tanto de fármacos antidepresivos como intervenciones psicológicas.
Recordando el estudio STAR*D (Sequenced Treatment Alternatives to Relieve Depression), publicado hace 3 años en NEJM, comparaba la eficacia del tratamiento secuencial con diferentes antidepresivos tras un tratamiento inicial con citalopram que no producía remisión de la depresión, o no era tolerado bien por los pacientes. Los antidepresivos comparados fueron bupropion, sertralina y venlafaxina durante catorce semanas a las dosis de 400 mg, 200 mg y 375 mg diarios respectivamente.
Demostró que todos los antidepresivos tenían una baja y similar eficacia en la depresión mayor. Sólo en uno de cada cuatro pacientes remitieron sus síntomas, después de cambiar a otro antidepresivo. Concluían que cualquiera de los tratamientos se consideraba como alternativa de cambio, no mostrándose superioridad entre ellos.

Ahora, un estudio publicado en Lancet sobre antidepresivos de segunda generación para el tratamiento de inicio de la depresión mayor en el adulto, con metodología de meta-análisis de multi-tratamientos, compara 12 antidepresivos entre sí: bupropion, citalopram, duloxetina, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina, milnacipran, mirtazapina, paroxetina, reboxetina, sertralina y venlafaxina. Se analizan los datos de 117 ensayos clínicos (1991-2007) con un total de 25.928 pacientes. Como resultados principales valoran:
         – la proporción de pacientes que responden, considerándose como tal una reducción de al menos el 50% del valor basal según en la escala de depresión de Hamilton (HDRS), escala de Montgomery-Asberg (MADRS) o la impresión clínica global (CGI) a las 8 semanas de tratamiento.
         – número de pacientes que abandonan tempranamente el estudio por cualquier razón durante las primeras 8 semanas.

Los resultados se resumen en la siguiente tabla:

Los resultados son las OR del antidepresivo de cada columna respecto a los antidepresivos de cada fila:
       – Para eficacia OR>1 se muestran a favor del fármaco de la columna. 
       – Para no abandonos OR<1 se muestran a favor del primer fármaco en orden alfabético. 
       – Para obtener comparaciones de OR en sentido inverso, se deben calcular los recíprocos: p.e. OR de fluoxetina (FLU) comparado con citalopram (CIT) es 1/1,10=0,91. 
       – El intervalo de confianza se muestra entre paréntesis y los resultados significativos están subrayados.

Resumen: Los antidepresivos de mayor eficacia son escitalopram, mirtazapina, sertralina y venlafaxina. La reboxetina fue significativamente menos eficaz que cualquiera de los 11 restantes antidepresivos. En términos de no abandonos, los cuatro antidepresivos mejores fueron bupropion, citalopram, escitalopram y sertralina.
Por ello, considerando el balance eficacia-no abandono y los costes del tratamiento, los autores concluyen que la SERTRALINA sería la de primera elección como tratamiento de inicio.
Por lo menos, algo más orientados pueden estar los médicos en cuanto al inicio del tratamiento, puesto que parece ser que, no todos son iguales, pero… ¿seguirá siendo así pasadas unas cuantas semanas-meses más de tratamiento? Esta pregunta, de momento, sigue sin estar esclarecida.