“Efecto rebote ácido” de los IBP tras retirar el tratamiento

La revista oficial de la Asociación Americana de Gastroenterología ha publicado un estudio sobre el efecto rebote ácido de los inhibidores de la bomba de protones (IBP). La hipersecreción ácida de rebote se define como un incremento en la secreción de ácido gástrico por encima de los niveles previos al tratamiento que se produce tras la suspensión de la terapia antisecretora. Los investigadores quieren evaluar si el tratamiento a largo plazo con IBP crea una necesidad para continuar con el tratamiento.
 
Se trata de un estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo realizado en 120 individuos sanos que fueron aleatorizados a recibir placebo (durante 12 semanas) o esomeprazol 40mg (8 semanas) seguidas de placebo (4 semanas más).
 Los pacientes cumplimentaron semanalmente el cuestionario de evaluación de síntomas gastrointestinales (GSRS). La escala consta de 15 ítems agrupados en 5 bloques que corresponde a los síntomas GI: reflujo, dolor abdominal, indigestión, diarrea y estreñimiento. Se puntúa en una escala tipo Likert de 7 grados. 
 
Un incremento de más de 2 puntos en la escala de las preguntas relacionadas con acidez, regurgitación ácida y dispepsia fueron definidas como síntomas ácidos clínicamente relevantes.
Los pacientes incluidos no tenían síntomas ni enfermedades relacionadas con el ácido. La figura adjunta muestra como el porcentaje de pacientes con síntomas se incrementa en el grupo esomeprazol, pero no en el grupo placebo, a partir de la octava semana momento en el que las capsulas dejan de tener sustancia activa. Este incremento es estadísticamente significativo en las semanas 10, 11 y 12.
 
    

Los autores señalan e
n la discusión que más de un 40% de voluntarios sanos, que nunca habían tenido molestias de acidez, regurgitación o dispepsia, desarrollaron estos síntomas en las semanas posteriores a la interrupción del tratamiento con IBP, lo cual tiene importantes implicaciones clínicas y económicas. En la revisión de estudios previos, los autores sólo encontraron dos estudios que estudiasen el efecto rebote de los IBP, aunque sólo habían sido publicados en forma de abstracts. Finalmente, concluyen que esta dependencia de los IBP podría ser una causa de la explicación del rápido y continuo incremento del uso de IBP. 
 
El editorial señala que deben ser reconsiderados los hábitos de prescripción de los IBP y señala los siguientes aspectos:
 
   *  restringir su uso a casos con síntomas claro de acidez y reflujo,
   *  reducir la duración a 1-2 semanas cuando se utilicen como test diagnóstico,
   *  informar al paciente de la hipersecreción ácida de rebote y sus efectos,
   *  pone en
cuestión la tendencia a adoptar el tratamiento descendente “step-down(que supone iniciar el tratamiento con un IBP) frente al tratamiento por pasos ascendentes “step-up” (iniciar con consejos de estilo de vida) .

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