Boletín Hemos leído… 3(4)2008

 El nuevo número de Hemos leído ya está disponible.
 – Errores de medicación y validación farmacéutica: dos ven mejor que uno
 – Monitorización cardiovascular de niños y adolescentes con enfermedad cardiaca en tratamiento TDAH
 – Estatinas y enfermedad muscular crónica
 

Prevención secundaria de la CI: a mayor atención, igual resultado

Que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en nuestra sociedad, es desgraciadamente incuestionable. Que la Atención Primaria, por la capacidad de abordaje global del paciente, longitudinalidad y accesibilidad es el ámbito idóneo para desarrollar actividades de prevención secundaria, casi  nadie lo pone en duda. Por este motivo, hace tiempo que grupos de profesionales han dedicado recursos para averiguar cual es la panacea logística (la farmacoterapia la tenemos todos muy clara) que mejore estas cifras tan deprimentes. Estudios observacionales con nombres sonoros como PREVESE, PREMISE, ELIPSE, PRESENCIAP, PRESENTE, PRECIAR,… han evaluado el cumplimiento y grado de implementación de las mejores evidencias en la práctica médica.
Quien más, quien menos, comparte que un seguimiento más exhaustivo del paciente estable con antecedentes de cardiopatía isquémica, citándole, informándole y asesorándole para que tenga presente que su enfermedad la tiene que “cuidar” el mismo, cumpliendo estrictamente las recomendaciones de su médico, debiera reducir las complicaciones y la mortalidad asociada a la enfermedad.
Los investigadores del estudio ICAR han publicado en Medicina Clínica un esmerado ensayo clínico sobre este tema, en pacientes de Centros de Salud catalanes. Sorprendentemente, tras cinco años de seguimiento, concluyen que se obtienen los mismos resultados cuando se extreman los cuidados del paciente (ofrecerle consultas periódicas cada 3 meses con un protocolo perfectamente diseñado), que con los cuidados habituales que reciben en las consultas médicas de Atención Primaria de nuestra sanidad pública. Posiblemente no lo hagamos tan mal como se piensa.
Cualquiera que quiera reproducir esta intervención en su ámbito de actuación, ya sabe a lo que atenerse (gracias por publicarlo), pero en este caso concreto, no podemos aplicar el dicho de: “el ojo del amo engorda al caballo”.

La historia interminable: celecoxib y riesgo cardiovascular

Hace un par de meses, en el comentario de un artículo en Hemos Leído concluíamos que “..más complicado es ponderar los riesgos  cardiovasculares de los COXIBs…..”

Ahora, la revista Circulation nos da alguna pista, ya que, según un metanalisis publicado anticipadamente online, en el caso del celecoxib, podemos establecer una gradación del riesgo cardiovascular , en función de la dosis utilizada y el riesgo basal del paciente.

El estudio hace un análisis combinado de 7.950 pacientes reclutados en 6 ensayos controlados, que han comparado celecoxib con placebo en patologías distintas a la artrosis (adenoma y pólipos colorectales, Alzheimer, edema macular) durante un periodo de seguimiento de al menos 3 años. Los autores valoran el riesgo cardiovascular asociado al tratamiento con tres regimenes de celecoxib (400 mg en dosis única, 200 mg dos veces al día o 400 mg dos veces al día), según el riesgo basal de los pacientes (según Framingham). La medida de resultado primario es la combinación de muerte cardiovascular + infarto de miocardio + accidente cerebrovascular + insuficiencia cardiaca + eventos tromboembólicos.

Globalmente, observan un incremento de riesgo con celecoxib (HR 1,6; IC95%, 1,1 a 2,3) que aumenta con la dosis (P=0,0005). Comparando los tres regímenes estudiados, el riesgo más bajo se da con la dosis única de 400 mg/d (HR 1,1, IC 95%, 0,6 a 2,0), seguido por la pauta de 200 mg C/12h (HR 1,8; IC95% 1,1 a 3,1) y el más alto con la dosis de 400 mg C/12h (HR 3,1; IC95%, 1,5 a 6,1) (fig 1). 

Los pacientes con mayor riesgo basal mostraron un riesgo de eventos cardiovasculares relacionados con celecoxib, desproporcionadamente elevado (P de la interacción 0,034).  También se observa cierto escalado en los pacientes con riesgo basal bajo, a pesar de que el número de efectos adversos fue escaso (fig 2).

Aunque el estudio evalúa dosis elevadas de celecoxib -superiores a las recomendadas para el tratamiento de la artrosis- (200 mg/d), sus conclusiones si son aplicables a otras determinadas patologías, como la artritis reumatoide, la dismenorrea o la poliposis adenomatosa, en las que aconsejan utilizar dosis altas.

En cualquier caso, estos resultados pueden ayudar a guiar las decisiones en los pacientes que obtienen un beneficio clínico con los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa-2.

Pugilato entre seguridad y patrimonio de las eritropoyetinas

Otro duelo entre el panel de expertos de la FDA y las empresas farmacéuticas en el cuadrilátero de la seguridad de la eritropoyetina en pacientes oncológicos, ocasionado por la revisión de ocho ensayos clínicos que sugieren el empeoramiento de la evolución de estos pacientes e incluso acorta su vida al administrar EPO para contrarrestar la anemia causada por la quimioterapia. Por supuesto, queda totalmente fuera del caso el uso de estos fármacos en pacientes con enfermedades renales.
El primer asalto quedó en tablas, pues los fabricantes, Amgen y Johnson&Jonson evitaron que los expertos recomendaran la contraindicación absoluta de la eritropoyetina en pacientes con cáncer, pero no evitaron que puedan haber cambios en la ficha técnica de los medicamentos, ya que la comisión de expertos desaconsejan utilizar agentes estimuladores de la eritropoyesis en determinados tipos de cáncer (de mama, entre otros). Con mayoría absoluta, los expertos vierten otra recomendación general: no utilizar eritropoyetina en las primeras etapas del desarrollo del tumor, en pacientes con esperanza de cura sometidos a quimioterapia tras la extirpación quirúrgica del tumor.

Habrá que esperar a la decisión de la FDA, pero en el cuadrilátero de las finanzas parece que las empresas farmacéuticas implicadas ya están perdiendo “punch”, según muestra la evolución del Dow Jones.

El panel de expertos de…… Hemos Leído está elaborando una revisión de los acontecimientos sobre este tema, así que
Continuará….

Publicado el boletín de enero de 2008: empezamos nueva etapa.

Ya se puede descargar mediante el siguiente enlace:

Boletín “Hemos Leído…” Enero 2008

Titulares:
– Actualización del tratamiento farmacológico de larga duración de la obesidad
– Paroxetina: resultados deprimentes
– Hemos Leído amplia su difusión

HEMOS LEÍDO: abrimos el 29 de febrero de 2008

HEMOS LEÍDO es un blog en construcción, realizado por farmacéuticos de Atención Primaria de la Comunidad Valenciana, con la finalidad de compartir con otros profesionales sanitarios información actual de interés, que se publica en la esfera de la terapéutica y la prescripción de medicamentos.
El Comité de redacción prioriza entre las publicaciones recientes, aquellas que a su juicio, tienen utilidad práctica y por diversos motivos, pueden no tener demasiada difusión.
Su divulgación diaria va a ser gratuita y se va a realiza por correo electrónico, a todo aquel profesional sanitario que lo solicite en esta página, a partir del mes de marzo de 2008.
También están disponibles todos los boletines que se han publicado durante los dos años que lleva trabajando el grupo Hemos Leído. Quien nos conoce sabe que intentamos ofrecer en ellos un resumen lo más fiel posible al texto original. Cualquier sugerencia será siempre bien recibida por el Comité de Redacción.

Moxifloxacino: nota informativa de seguridad

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Nota informativa de seguridad, advirtiendo del riesgo de hepatitis fulminante que puede dar lugar a insuficiencia hepática y reacciones cutáneas graves tipo Stevens-Johnson o necrólisis epidérmica tóxica, asociado al tratamiento con moxifloxacino.

Publicado el boletín de diciembre de 2007

Ya se puede descargar mediante el siguiente enlace:
Boletín “Hemos leido…” Diciembre 2007 

Titulares:
– Actualización de las guías europeas SEH/SEC para el tratamiento de la hipertensión arterial 
– Dos sobre estatinas

Rosiglitazona: ahora le toca al síndrome coronario agudo.

En Diciembre de 2007 se publicó un estudio epidemiológico en JAMA de casos y controles anidado en una cohorte de 159.000 pacientes diabéticos de edad avanzada (66 años o más) donde se analizó la asociación del uso de tiazolidindionas con acontecimientos cardiovasculares. Los resultados sugieren un incremento de riesgo de insuficiencia cardiaca congestiva, infarto de miocardio y mortalidad global en pacientes tratados con rosiglitazona (la pioglitazona, por ahora se salva porque tiene menos estudios clínicos realizados).

A la luz de estos resultados, la EMEA (este principio activo fue autorizado por procedimiento centralizado europeo) y la AEMPS publican las nuevas restricciones:
el uso de la rosiglitazona está contraindicado en pacientes con síndrome coronario agudo
– no se recomienda utilizar rosiglitazona en pacientes con cardiopatía isquémica y/o arteriopatía periférica.

Otra vez habrá que esperar a que modifiquen la ficha técnica y prospecto de los medicamentos con rosiglitazona para tenerlos actualizados.

Metaanálisis sobre la eficacia de las estatinas en diabéticos

Se ha publicado en Lancet un metaanálisis a partir de datos de 18.686 pacientes con diabetes (92 % tipo II y 8% tipo I) y de 71.370 pacientes sin diabetes incluidos en 14 ensayos aleatorios con estatinas. Los pacientes tuvieron un seguimiento medio de 4,3 años, y se produjeron 3.247 sucesos vasculares mayores en sujetos con diabetes.
Se registró una disminución de un 9% de la mortalidad global por cada reducción de una unidad (un milimol por litro) de LDL en los diabéticos y del 13% en los no diabéticos. También hubo reducción significativa en el número de infartos de miocardio, accidentes cerebro vasculares y necesidad de revascularización miocárdica.
Este metaanálisis se contrapone a otros estudios recientes (4D, ASPEN y CORONA) que no encontraron diferencias estadísticamente significativas de las estatinas en pacientes con diabetes (en el CORONA había un 30% de diabéticos). En este análisis no se han incluido los estudios 4D, ASPEN y CORONA, aunque la inclusión de estos no afectaría a la estimación de los riesgos (según la editorial).