Archivo de la categoría 'Guía de Práctica Clínica'

Abr 08 2013

Todos los IBP son iguales para el manejo de la ERGE

Publicado por RIM en la categoría Guía de Práctica Clínica


 
Todos los inhibidores de la bomba de protones (IBP) tienen una eficacia parecida, según las Guías para el Diagnostico y Manejo de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico de los especialistas del Colegio Americano de Gastroenterología publicadas en American Journal of Gastroenterology.

 
Entre las recomendaciones fuertes con
el más alto nivel de evidencia:
 
- No utilizar radiografías con bario para diagnosticar la ERGE. (Recomendación fuerte, alto nivel de evidencia)
 
- Un tratamiento de 8 semanas con IBP es la terapia de elección para el alivio de los síntomas y la curación de la esofagitis erosiva. No hay grandes diferencias en la eficacia entre los diferentes IBP. (Recomendación fuerte, alto nivel de evidencia).
 
- No es necesario cambiar el IBP entre los usuarios que toman clopidogrel, ya que no parece haber un mayor riesgo de episodios cardiovasculares adversos. (Recomendación fuerte, alto nivel de evidencia).
 
- El tratamiento quirúrgico es una opción de tratamiento para la terapia a largo plazo en pacientes con ERGE. (Recomendación fuerte, alto nivel de evidencia).
 
- El tratamiento quirúrgico generalmente no se recomienda en pacientes que no responden al tratamiento con IBP. (Recomendación fuerte, alto nivel de evidencia).
 
- La terapia quirúrgica es tan eficaz como la terapia médica para los pacientes cuidadosamente seleccionados con ERGE crónico cuando se realiza por un cirujano experimentado. (Recomendación fuerte, alto nivel de evidencia).
 

4 comentarios

Feb 18 2010

Co-morbilidad: ¡¡¡necesito un guía para cada paciente, no para cada enfermedad!!!

“Imagínese que usted está viendo a una mujer de 79 años de edad que tiene osteoporosis, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, todos de gravedad moderada. Ella se queja de que empeora el dolor en su rodilla izquierda al caminar, que cree que puede ser la artrosis y … entonces empiece a investigar”.
 
Así empieza la reflexión realizada por un médico de familia de Montreal, recién publicado en Family Practice, donde se plantea, al tratar a esta paciente, si está siguiendo todas las recomendaciones de las cinco Guías de Práctica Clínica (GPC) de las diferentes enfermedades que cohabitan en ella.
 
La presencia simultánea de múltiples enfermedades y tratamientos es un patrón muy habitual en las poblaciones de nuestros actuales pacientes:
 
          - en Holanda, pacientes con cuatro o más enfermedades crónicas:
                   * el 7% de los pacientes entre 45-64 años,
                   * el 30% de 65-74 años,
                   * el 55% de la población mayor de 75 años.
 
 
         - en Québec, la prevalecía de pacientes con dos o más condiciones médicas:
                   * de 18-44 años, 68% en mujeres y 72% en hombres,
                   * de 45-64 años, 95% en mujeres y 89% en hombres,
                   * > de 65 años, 99% en mujeres y 97% en hombres.
 
          - en cualquier centro de atención primaria español, que atiende a una población de 23.000 habitantes, 932 pacientes con una edad media de 76,8 años reciben un promedio de 12,94 fármacos.
 
Las Guías de Práctica Clínica sobre las diferentes patologías de los pacientes siguen siendo documentos que orientan sobre una sola enfermedad y, según el autor, los profesionales de atención primaria tienen difícil aplicar las directrices de las mismas en pacientes con múltiples patologías. Es más, siguiendo el consejo de las mismas, se pueden tener imprevistos efectos indeseables, así habría que tratar con 12 medicamentos por separado o 19 dosis/día a nuestra paciente de 79 años, aplicando las cinco GPC, causando interacciones entre ellos y efectos adversos. 
 
Sólo el 14% de los médicos de atención primaria han declarado consultar una guía a la semana y las tres principales razones de la baja tasa de uso son la falta de conciencia, la falta de familiaridad y la falta de acuerdo entre las directrices. Además, la atención de las 10 enfermedades crónicas más prevalentes siguiendo las GPC usuales, supondría para los médicos de atención primaria 3,5 horas de trabajo diarias, siempre que la enfermedad esté estable y bajo control, según un estudio publicado en 2005 en Annals of Family Medicine.
 
Por lo tanto, el autor propone realizar
un cambio gradual en el desarrollo de las directrices de asesoramiento a los médicos, creando, a partir de la evidencia científica y trabajando conjuntamente clínicos y epidemiólogos, una base de datos de detección, diagnóstico, y valoración beneficio/riesgo terapéutico para los pacientes con co-morbilidad, que permitiría una orientación mucho más coherente para su tratamiento farmacológico.
 
Esto permitiría en pacientes con enfermedades crónicas, en los que la esperanza de vida se acorta, ajustar las directrices necesarias respecto a la detección de patologías. El autor pone otro ejemplo, una mujer de 60 años de edad con diabetes, insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad pulmonar y debilidad importante, el tiempo de rentabilidad para el cribado del cáncer colorrectal (tiempo mínimo hasta que los beneficios superan los daños) es de 7,3 años, mientras que la esperanza de vida es de 3,7 años, por lo que el beneficio de esta prueba para nuestra paciente es muy cuestionable (aunque las GPC la recomienden).
 
Las tablas de beneficio-riesgo para todas las intervenciones evaluadas ordenadas por mayor beneficio en función de la edad del paciente, el sexo y la morbilidad darían al médico y al paciente una orientación más específica. Como el tiempo es muy limitado en las consultas de atención primaria, sería muy útil la elección de dos o tres intervenciones de alto impacto para discutir durante la consulta con el paciente.
 
Los sistemas informatizados de las historias clínicas, donde la morbilidad ya está registrada, podrían mostrar automáticamente la relación beneficio-riesgo de las actuaciones clínicas. Estas directrices, basadas en la orientación, ayudarían a ver claramente la efectividad de las intervenciones, frente a las limitaciones de las actuales GPC, y a reducir la brecha que existe entre lo que sabemos y lo que hacemos.

8 comentarios

Ene 13 2010

ADA confirma control subóptimo de los factores de riesgo en diabéticos americanos pero ¿como estamos en España?

Publicado por MGM en la categoría Guía de Práctica Clínica

La Asociación Americana de Diabetes (ADA) sigue actualizando e incorporando nuevas evidencias a la práctica clínica del manejo del paciente diabético. Dentro de las modificaciones incluidas dentro de la farmacoterapia para el 2010 se encuentra, como más relevante, la sección de “agentes antiplaquetarios” donde se ven reflejados los ensayos clínicos recientes que cuestionan el beneficio de la aspirina para la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares en pacientes diabéticos de moderado o bajo riesgo. Este tema ya ha sido ampliamente comentado en Hemos Leído con los títulos:
 
POPADAD: más evidencias sobre AAS en diabetes
A vueltas con prevención primaria, diabéticos tipo 2 y AAS a dosis baja
¿Sabemos el beneficio que aporta el AAS en prevención primaria de diabéticos?
 
Las recomendaciones que incluye ADA para la antiagregación plaquetaria son:
 
● Considerar la terapia con aspirina (75-162 mg / día) como estrategia de prevención primaria en pacientes con diabetes tipo 1 o diabetes tipo 2 con aumento de riesgo cardiovascular (riesgo 10 años >10%). Esto incluye la mayoría de los hombres de >50 años o mujeres >60 años que tienen al menos otro factor de riesgo (antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, tabaquismo, dislipidemia o albuminuria). (C)

● No hay pruebas suficientes para recomendar la aspirina para prevención primaria en individuos de menor riesgo, como los hombres <50 años o mujeres <60 años, sin otros factores de riesgo. Para los pacientes en estos grupos de edad con múltiples factores de riesgo, es necesario el juicio clínico. (C)

● Usar aspirina (75-162 mg / día) como estrategia de prevención secundaria en los diabéticos con antecedentes de enfermedad cardiovascular. (A)

● Para los pacientes con ECV previo y alergia a la aspirina documentada, debe usarse el clopidogrel (75 mg / día). (B)

● Terapia de combinación con aspirina (75 - 162 mg / día) y clopidogrel (75 mg / día) es razonable después de un síndrome coronario agudo, con un tiempo máximo de tratamiento de un año. (B)
 
El resto de la farmacoterapia para la diabetes sigue similar a la anterior versión, incluido el consenso entre ADA y EASD para el tratamiento de la diabetes tipo 2. 
 
Pero el dato negativo lo encontramos en la sección “Estrategias para mejorar la atención de la diabetes” (último apartado), que expone el escaso control de los factores de riesgo en la población diabética americana: sólo el 57,1% de los adultos con diagnóstico de diabetes alcanzó una HbA1C por debajo de 7%, sólo 45,5% tenía la presión arterial de 130/80 mmHg y sólo el 46,5% tenían un colesterol total menor de 200 mg/dl. Y más inquietante es que sólo el 12,2% de las personas con diabetes presentan los tres objetivos controlados con el tratamiento (Am J Med 2009 122, 443-453). Parece que es difícil aplicar la evidencia científica en la práctica clínica diaria.
 
Por ello, la ADA realiza una serie de recomendaciones para los problema detectados en el tratamiento del paciente diabético en la sanidad americana, y concluye que es evidente que el manejo óptimo de la diabetes requiere de un sistema organizado y la participación de un equipo coordinado de profesionales dedicados a la atención de estos pacientes.
 
Afortunadamente en España contamos con ambos requisitos pero ¿tenemos controlados a nuestros diabéticos?  Los datos en torno a la diabetes en España varían según la comunidad autónoma y su prevalencia se sitúa entre el 6 y el 12%. En la tabla 1 se presentan los resultados de algunos estudios poblacionales de prevalencia de DM (Rev Esp Cardiol 2007;7(Supl A):5-8).
 
Revisando la literatura encontramos que solo un 16,8% de los pacientes diabéticos tienen controlada su hipertensión, que aproximadamente 25% de pacientes diabéticos presentan valores de control glucémico y lipídico no controlados (superiores a los establecidos por las guías) y es peor en el grupo de pacientes diabéticos de larga evolución, o que los parámetros  de calidad asistencial en diabetes (HbA1C, perfil lipídico, exploración pie, fondo de ojos,..) obtenidos en un área de salud no cumplen los mínimos requeridos y se sitúan por debajo de lo referido en la literatura nacional.
 
 
Es, por tanto, imperativo revisar las pautas de actuación en dichos pacientes e intensificar el cumplimiento de las recomendaciones básicas con el fin de mejorar su control.
 
La Diabetes está incrementando su incidencia y prevalencia de forma creciente en los últimos años y las bajas tasas de control de los factores de riesgo disminuirán la calidad de vida de los pacientes e implicará un mayor uso de recursos sanitarios.
 
Si la evidencia científica nos proporciona la información suficiente para conocer qué fármaco es más eficiente y el momento en el que tenemos que prescribirlo para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes…. ¿que está fallando?. 

 

3 comentarios

Jul 10 2009

Guía SIGN sobre Tratamiento del Asma

Publicado por ABZ en la categoría Guía de Práctica Clínica

El Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN) y la British Thoracic Society (BTS) han actualizado su  Guía sobre Tratamiento del asma. Publicada por primera vez en 2003, es revisada anualmente. Esta última edición, de junio 2009, incluye revisiones del tratamiento farmacológico, manejo  del asma agudo y tratamiento del asma en el embarazo. También contiene una revisión sistemática de los dispositivos inhaladores.
Disponible también en versión resumida

2 comentarios

May 28 2009

IECA y ARA II en pacientes ancianos con enfermedad renal crónica, ¿tratamiento de elección?

Publicado por MPF en la categoría Guía de Práctica Clínica, Publicaciones originales

Las Guías de Práctica Clínica (GPC) recomiendan como tratamiento antihipertensivo de elección en pacientes con Enfermedad Renal Crónica (ERC) fármacos que actúan a nivel del sistema renina-angiotensina. Estas recomendaciones se basan principalmente en la evidencia disponible de que tanto los IECA como los ARA II han demostrado mejorar los parámetros de la función renal como albuminuria además de retrasar la progresión a nefropatía. 
 
Sin embargo, estas recomendaciones parecen tener sus limitaciones según un estudio publicado en Ann Intern Med, en el que un grupo de investigadores ha evaluado si las recomendaciones del tratamiento farmacológico con IECA y ARA II en pacientes con ERC son extrapolables a pacientes mayores de 70 años, grupo de población en el que se concentra mayoritariamente esta patología.
 
Las GPC analizadas fueron: guías K-DOQI (Clinical Practice Guidelines on Hypertension and Hypertensive Agents in Chronic Kidney Disease) de la National Kidney Foundation de 2004 y 2007, JNC 7 (Séptimo Informe  del Joint Nacional Committee sobre Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial) y Standards of Medical Care in Diabetes de la American Diabetes Association de 2008. Se  evaluaron  los ensayos clínicos y las revisiones sistemáticas relacionados con ERC que sirvieron de referencia para las recomendaciones incluidas en estas GPC.
 

Según los autores, los pacientes ancianos estarían escasamente representados en la mayoría de ensayos clínicos que han evaluado la progresión de ERC y sustentan las GPC. En un 76 % de los ensayos se ha excluido, o directamente no se ha incluido a la población mayor de 70 años. La única excepción que incluye una cohorte con edad superior a 70 años es el estudio ALLHAT, donde la media de inclusión fue de 71 años, si bien, entre los objetivos principales del estudio no se encontraban variables relacionas con la ERC.
 

Por otra parte, en base a la encuesta NHANES, se estima que el 40.6% de la población mayor de 70 años presentaría ERC, definida a partir del filtrado glomerular (FG) o la proteinuria. El 95.9% de pacientes presenta un FG < 60 ml/min/1,73 m2; pero sólo el 12.9% de los pacientes presenta un índice albúmina-creatinina ≥ 200mg/g.  Esta limitación es relevante en la medida en que en la mayoría de estudios que avalan las GPC, la proteinuria era un criterio de inclusión, mientras más del 85% de los ancianos con criterios de ERC no la presentan. 
 

Acompaña al articulo un editorial en el que se recuerda a los clínicos que las causas más comunes de enfermedad renal terminal (ESRD) entre las personas ancianas con ERC son el daño renal agudo secundario a contrates radiológicos, la administración de antiinflamatorios o el agravamiento de la insuficiencia cardiaca.
 
Ante un paciente anciano con ERC es recomendable, por una parte, efectuar anualmente un cribado de FG y de albuminuria. Resulta también de especial atención evitar la yatrogenia ajustando fármacos al FG, evitando siempre que sea posible el uso de AINE y también la asociación de fármacos que retienen potasio, entre los que curiosamente se encuentran tanto IECA como ARA II, por lo que la administración de fármacos bloqueadores del sistema renina-angiotensina, en estos pacientes, puede empeorar la ERC.  

2 comentarios

May 14 2009

Boletín Hemos Leído (3) 2009

Publicado por ESA en la categoría Boletines mensuales, Guía de Práctica Clínica

Un nuevo número de Hemos Leído ya está disponible.
- Lo que tenemos que saber del CEIPC: Guía Europea de Prevención Cardiovascular

2 comentarios

May 05 2009

Lugar de los análogos de la insulina en el tratamiento de la DM2

Publicado por MGM en la categoría Guía de Práctica Clínica

Desde su comercializaron, las insulinas análogas han experimentado un importante incremento a nivel nacional, como se aprecia en la tabla de Información Terapéutica del SNS del Ministerio de Sanidad, con datos comparativos de prescripción entre los años 2006 y 2007 (todavía no están disponibles datos de 2008), siendo el análogo de insulina glargina, de acción prolongada, la que ha conseguido mayor crecimiento de prescripción, situándose en el puesto 25 entre los principios activos de mayor consumo en 2007 por importe.

.

La Guía de Práctica Clínica sobre DM2 del SNS (2008), realizada por la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco – Osteba y avalada por Federación Española de Diabetes (FED), SEFAP, SEMFYC y SEMERGEN, coincide con el meta-análisis resumido anteriormente en relación a la utilización de los análogos de insulina, especificando que los estudios que comparan las diferentes insulinas no están diseñados para mostrar diferencias en complicaciones micro y macrovasculares y tampoco proporcionan datos sobre calidad de vida o preferencias de los pacientes.

Respecto a los Análogos de insulina de acción rápida vs. insulina humana, refieren que no existen diferencias significativas en el control glucémico (hemoglobina glicosilada) ni en los episodios de hipoglucemia. Estas recomendaciones están basadas en revisiones sistemáticas (RS) de ensayos clínicos bien realizados con poco riesgo de sesgo (RS de EC 1+). 

Respecto a los Análogos de insulina de acción lenta vs. insulina NPH, consideran tres RS y un informe de la agencia canadiense con RS y meta-análisis que evaluan la eficacia y seguridad de las diferentes insulinas. Tres estudian la insulina glargina y detemir frente a NPH, mientras que la tercera, financiada por el fabricante, evalúa solo los episodios de hipoglucemia con insulina glargina. No existen diferencias significativas en el control glucémico o número de hipoglucemias graves entre los análogos de insulina de acción lenta y la insulina NPH. Eso sí, los análogos de insulina de acción lenta se asocian a menor riesgo de hipoglucemias totales a costa, sobre todo, de la reducción de las hipoglucemias nocturnas. (RS de EC 1+).

Destacar el anexo 10 donde los autores proponen una serie de indicadores, tanto de proceso (determinaciones de laboratorio y actividades de exploración y contenido de las consultas) como de resultados, intermedios o finales, esperables según los objetivos de control propuestos y que se supone, son la culminación de una buena y eficiente atención al paciente DM2.

Por su parte, el análisis coste-efectividad realizado por la Agencia Canadiense del Medicamento y publicado en el CMAJ concluye que es poco probable que el uso rutinario de los análogos de insulina en la DM2, especialmente los análogos de acción prolongada, represente un uso eficiente de los limitados recursos sanitarios.

Habría que dejar de una vez de mirar cuánto se gasta, en abstracto, y ……empezar a analizar cómo tratamos y a quién.

Un comentarios

Abr 08 2009

Actualización de la guía para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca

Publicado por RIM en la categoría Guía de Práctica Clínica

Publicadas en Circulation las nuevas guías del ACC/AHA (Colegio Americano de Cardiología/Asociación Americana del Corazón) para el manejo de la insuficiencia cardiaca (IC) en adultos, se observan dos cambios en las recomendaciones de tratamiento respecto a las anteriores de 2005:
1.) Para pacientes con insuficiencia cardiaca sintomática y fracción de eyección disminuida se recomienda la combinación de hidralazina y nitratos para mejorar los resultados en pacientes afro-americanos con síntomas moderado-severos en tratamiento óptimo con IECA, betabloqueantes y diuréticos (Recomendación Clase I, nivel evidencia B).  Esta nueva recomendación se apoya en el ensayo A-HeFT publicado en 2004, donde 1050 pacientes afroamericanos con IC clase III y IV se asignaron a recibir placebo o hidralazina+dinitrato de isosorbide a dosis fija añadida a su tratamiento habitual para IC (el 88% de los pacientes estaba siendo tratado con diuréticos, un 69% con IECA y un 74% con betabloqueantes). El estudio, que finalizó anticipadamente, mostró una reducción de la mortalidad significativa (6.2% vs. 10.2% p=0.02), redujo el riesgo de hospitalización por IC y mejoró la calidad de vida.  
2.) Se recomienda  tratar a los pacientes con fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca con una estrategia de mantenimiento del ritmo sinusal o con una estrategia de control de la frecuencia cardiaca (Clase IIa, nivel de evidencia A), pues no hay evidencia de superioridad de una sobre otra, como se desprende del estudio AF-CHF. 
El resto de recomendaciones permanece vigente. Se sigue prefiriendo los IECA a los ARA2 en la insuficiencia cardiaca sintomática y FE disminuida, salvo casos de intolerancia a los IECA.

Sin comentarios

Mar 20 2009

CEIPC: Guía Europea de Prevención Cardiovascular

Publicado por PCC en la categoría Guía de Práctica Clínica

La revista de la SEMERGEN publica en su último número la Adaptación del IV Documento Conjunto de las Guías Europeas de Prevención Cardiovascular a la realidad española, que ya fue publicado con anterioridad, en diciembre, en la Revista española de Salud Pública.

El Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Cardiovascular (CEIPC) hace en esta ocasión una apuesta firme por las medidas preventivas a nivel poblacional a través de los cambios en los hábitos de vida (tabaquismo, nutrición y ejercicio), en línea con los resultados del estudio EUROASPIRE III que hemos comentado.

A pesar de que los mayores beneficios de las políticas preventivas suelen obtenerse en la población de mayor riesgo, nos recuerdan que el mayor porcentaje de casos de enfermedad cardiovascular se da en sujetos con riesgo bajo o intermedio, por ser ésta una población mucho más numerosa.

Y, como no puede ser de otra forma, la Guía incide en el papel fundamental que en este terreno juegan todos los profesionales sanitarios de la Atención Primaria (curioso la ausencia de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria, ni se les invita ni se les espera, como siempre).

Un comentarios

Feb 26 2009

UK: Guía nacional de artritis reumatoide

Publicado por PCC en la categoría Guía de Práctica Clínica

El Royal College of Physicians (RCP) en asociación con el NICE, ha elaborado la directrices clínicas para el tratamiento de pacientes con artritis reumatoide (AR) en el Reino Unido. La guía hace las siguientes recomendaciones:

Respecto al tratamiento farmacológico con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARDs)

  •  La combinación de metotrexato y al menos otro DMARDs (más glucocorticoides a corto plazo) es el tratamiento de primera línea en pacientes con diagnóstico reciente de la AR activa. Se debe instaurar tan pronto como sea posible (3 meses desde la aparición de síntomas persistentes).
  • En pacientes con terapia continuada mediante combinación de DMARDs y un control aceptable de la enfermedad, tratar de reducir las dosis con prudencia.

  • En pacientes con diagnóstico reciente tratados con DMARDs y control inadecuado, iniciar DMARDs en monoterapia, haciendo hincapié en una escalada rápida de la dosis clínicamente eficaz, más que en la elección de DMARD. 

Respecto a la retirada de DMARDS o de fármacos biológicos:

  • En las personas con AR estable, reducir la dosis volviendo a las dosis de control a la primera señal de un nuevo ataque.

  • Cuando se ha introducido un nuevo fármaco para mejorar el control y una vez que la enfermedad esta controlada, considerar la posibilidad de disminuir o interrumpir los fármacos anteriores, estableciendo revisiones frecuentes.

Respecto al uso de glucocorticoides (GC):

  • Considerar el tratamiento a corto plazo con GC.

  • Ofrecer tratamiento a corto plazo con GC para el manejo de las crisis (flares).

  • Se debe utilizar tratamiento a largo plazo con GC solo cuando ya se han ofrecido las posibles opciones terapéuticas (incluidos los biológicos) y se han discutido con el paciente las complicaciones a largo plazo de la terapia con GC.

 Respecto a la utilización de agentes biológicos:

  • Los datos disponibles no permiten responder a la pregunta de si, en caso de falta de respuesta a un DMARD, es mejor utilizar otro o cambiar a fármacos biológicos. NICE ha publicado evaluaciones del rituximab y abatacept en artritis reumatoide refractaria y de adalimumab, etanercept e infliximab para el tratamiento de la artritis reumatoide

Respecto al control de los síntomas:

  • Ofrecer analgésicos para reducir potencialmente su necesidad de tratamiento a largo plazo con AINEs o COX-2

  • Los antiinflamatorios deben utilizarse a la menor dosis efectiva para el período más breve posible. La primera opción debería ser un AINE o un inhibidor de la COX-2 (excepto el etoricoxib 60 mg) con un IBP.

  • Todos los AINEs/COX-2 tienen efecto analgésico parecido pero varían en sus efectos adversos gastrointestinales, hepáticos, cardiovasculares o renales. Se debe tener en cuenta los factores de riesgo de cada paciente, incluida la edad.

  • Si el paciente toma AAS, se debe considerar la posibilidad de utilizar un analgésico antes que un AINE o COX-2 (con un IBP).

  • En caso de control insuficiente del dolor con AINE o COX-2, se debe revisar el tratamiento farmacológico con DMARDs o fármacos biológicos.

Sin comentarios

Next »

Web Médica Acreditada. Ver más información

Nosotros subscribimos Los Principios del código HONcode de la Fundación Salud en la Red
Nosotros subscribimos los Principios del código HONcode.
Compruébelo aquí.

Blogroll Link Update