Revisión de Pio y Rosi

El grupo Midlands Therapeutics Review and Advisory Committee (MTRAC) ha publicado una actualización de las revisiones de la pioglitazona y rosiglitazona.

En el caso de la pioglitazona los autores consideran que es un tratamiento seguro para poder prescribirse en Atención Primaria (AP), recomendándolo “como fármaco de tercera línea en pacientes que no toleran la metformina o sulfonilureas, o que las tienen contraindicadas”.

En el caso de la rosiglitazona, los revisores consideran que no debería iniciar el tratamiento el médico de AP, sino el especialista (en UK el “uso hospitalario” no tiene carácter peyorativo, sino todo lo contrario), aunque recomiendan continuar el tratamiento de aquellos pacientes estables y bien controlados, hasta que se conozcan más datos sobre su seguridad.

Seguridad cardiovascular de la rosiglitazona


La Agencia Española de Medicamentos -AEMPS- ha emitido una alerta de informando de los nuevos datos publicados recientemente relativos a la seguridad cardiovascular de la rosiglitazona.  Los artículos a los que hace referencia ya los comunicamos hace unos días.

Rosiglitazona aumenta el riesgo de infarto de miocardio en la diabetes

El NEJM publica anticipadamente un artículo sobre el efecto de rosiglitazona en el riesgo de infarto de miocardio y muerte por causas cardivasculares, mientas la FDA ha emitido una alerta de seguridad sobre rosiglitazona (Avandia®).
Los resultados de este meta-análisis que incluye 42 ensayos con pacientes con niveles de hemoglobina glicosilada media de 8.2%, muestra que los pacientes tratados con rosiglitazona tienen un riesgo superior de padecer un infarto de miocardio respecto al grupo control estadísticamente significativo (OR 1.43; IC95% 1.03-1.98; p=0.03) y de mortalidad cardiovascular, cerca de la significación estadística (OR 1.64; IC95% 0.98-2.74; p=0.06).
En la discusión, los autores creen necesario que el laboratorio fabricante facilite todos los datos disponibles para su evaluación por centro externo, con el fin de solventar algunas limitaciones del estudio, en especial no tener acceso a las fuentes originales de datos de algunos estudios.
Pacientes y profesionales deberían considerar el potencial riesgo de rosiglitazona en el tratamiento de la DM-2.

Rosiglitazona y riesgo cardiovascular: suma y sigue

Tras la publicación del metaanálisis de Nissen en el N Eng J Med y del posicionamiento de la FDA y de las agencias europeas, la misma revista vuelve a sorprendernos con la publicación anticipada de un análisis provisional (¿?), el estudio RECORD; un ensayo clínico abierto y aleatorio que estaba previsto durara seis años, pero (dadas las circunstancias) se descuelga con un análisis de solo 3,75 años de seguimiento y muchas dudas en sus conclusiones por falta de poder estadístico. Por supuesto, el ensayo lo patrocina Glaxo y algunos de sus autores pertenecen a la firma.
Los 4.447 pacientes seleccionados (diabéticos tipo 2 mal controlados pese al tratamiento con metformina+sulfonilurea, entre 40 y 75 años y sin antecedentes cardiovasculares) se les asignó tratamiento con rosiglitazona o nada, aleatoriamente. El objetivo principal a valorar fue la hospitalización o muerte por causa cardiovascular. Los autores no son capaces de encontrar diferencias entre ambos grupos (RR 1,11;IC95% 0,93-1,32). Sigue siendo significativo y clínicamente relevante el incremento -más del doble- de pacientes que experimentaron insuficiencia cardiaca en el grupo de rosiglitazona (RR 2,15; IC95% 1,3-3,57).
Los tres editoriales (de Psaty, Natham y Drazen) que acompañan al estudio son coincidentes: a pesar de los esfuerzos por demostrarlo, de los resultados provisionales de este ensayo no solo no se desprende que rosiglitazona es segura, sino posiblemente todo lo contrario.

Glitazonas y riesgo de fracturas en mujeres

La AEMPS informa que la revisión de los datos de seguridad procedentes de ensayos clínicos controlados con rosiglitazona (ADOPT) y pioglitazona (PROactive) indica un aumento de la incidencia de fracturas óseas en mujeres tratadas con estos antidiabéticos en comparación con aquellas que recibieron otros tratamientos o placebo.

La mayoría de estas fracturas se presentaron en extremidades, desconociéndose el mecanismo involucrado en este efecto. Por lo tanto, este hecho debe tenerse en cuenta en la atención sanitaria prestada a las mujeres con diabetes tipo 2 en tratamiento con las glitazonas y en aquellas en las que el inicio del mismo esté considerado. La ficha técnica y el prospecto de estos antidiabéticos están siendo actualizados con esta nueva información de seguridad.

Para más información acceder a la noticia Rosiglitazona y riesgo de fracturas de Hemos Leído del 21 de febrero de 2007.

Rosiglitazona y riesgo de fracturas

En diciembre se publicó anticipadamente en el NEJM, que comparaba rosiglitazona con varios antidiabéticos orales como primera opción en DM-2. Sus resultados los comentamos ya en el boletín de diciembre de 2006, informando que sus autores habían comunicado un exceso de fracturas en el brazo de rosiglitazona.

Glaxo SmithKline (GSK) ahora, informa a los profesionales sanitarios de EEUU a través de un Dear Doctor: las mujeres que recibieron rosiglitazona experimentaron significativamente más fracturas de brazo, mano o pie, que las que recibieron metformina o glibenclamida. A petición de GSK, un comité de seguridad independiente ha realizado un análisis más amplio, que constata las observaciones del ADOPT. La FDA y GSK, por tanto, informan que los profesionales sanitarios deben considerar el riesgo de la fractura en mujeres diabéticas tipo 2 antes de iniciar el tratamiento o en las que ya están siendo tratadas con rosiglitazona.

¿Rosiglitazona, metformina o glibenclamida de 1ª elección en monoterapia para DM tipo 2?

Según la interpretación que hacen los autores del ensayo ADOPT publicado anticipadamente en el NEJM, en los pacientes recientemente diagnosticados de diabetes tipo 2 “de novo”, la monoterapia con rosiglitazona (Avandia®) parece mantener mejor control de la glucemia que metformina o glibenclamida (Daonil®, Euglucon®, Norglicem®) durante los primeros 4-6 años. Los investigadores compararon rosiglitazona, metformina, o glibenclamida como tratamiento inicial.
El ensayo doble ciego (patrocinado por el fabricante, GSK) reclutó a 4.360 pacientes seleccionados al azar para recibir dosis diarias iniciales de 4mg de rosiglitazona, 500mg de metformina, o 2.5mg de glibenclamida. La dosis se incrementó según protocolo, hasta alcanzar la dosis máxima efectiva (4mg de rosiglitazona dos veces al día, 1g del metformina dos veces al día, y 7.5mg de glibenclamida dos veces al día). Se permitió una reducción de la dosis si se producían acontecimientos adversos.
El resultado primario fue el fracaso de la monoterapia (definida como nivel de glucosa en ayuno de más de 10.0 mmol/l (180 mg/dl)).
El análisis Kaplan-Meier demostró una incidencia acumulada de fracaso en 5 años de la monoterapia del 15% con rosiglitazona, del 21% con metformina, y del 34% con glibenclamida. Esto representa una reducción del riesgo del 32% para el rosiglitazona respecto a metformina, y del 63%, con respecto al glibenclamida (P<0.001 para ambas comparaciones).
Un editorial discute el estudio y no hace la misma interpretación que los autores, sino más bien la contraria.