Automedicación y venta sin receta

La automedicación y la recomendación farmacéutica para tratar síntomas menores es una situación relativamente frecuente en nuestro entorno, que se circunscribe a un grupo restringido de medicamentos que no requieren receta para su dispensación. Cuando el medicamento requerido necesita formalmente una prescripción médica, la automedicación deja de tener sentido y la dispensación pasa a ser meramente una “venta sin receta” de legalidad cuestionable.
Entre los medicamentos que requieren prescripción, los antibióticos suelen ser los más frecuentemente demandados; en más del 22% de las solicitudes de antibióticos, el cliente no dispone de receta (Eyaralar, Salar y cols).
Afortunadamente, y a raiz de la campaña del Ministerio de Sanidad sobre «Uso responsable de los antibióticos», cada vez son más los farmacéuticos que en sus oficinas de farmacia rechazan estas demandas, remitiendolo a su médico de cabecera.

La revista Pharmaceutical Care España publica la experiencia de una oficina de farmacia en nuestro país. Durante seis meses, los autores registraron todas las demandas de antibióticos sin recetas y el consejo farmacéutico llevado a cabo. Como en otros estudios anteriores, el farmacéutico dispensó el antibiótico aunque el cliente no presentara la prescripción, siempre que consideraba que la solicitud respondía a una indicación médica (no automedicación).
Solo
186 de las 349 solicitudes fueron consideradas por el farmacéutico como «automedicación» y, por tanto, no fueron atendidas; la mayoría (60%) para tratar problemas bucodentales y del tracto respiratorio alto. En estos casos, el consejo farmacéutico fue aceptado por el 57% de los clientes (37% visitar a su médico y 20% darle un tratamiento alternativo que no requiere prescripción). El resto, no aceptó las recomendaciones y buscó otra farmacia donde le vendieran el antibiótico sin receta.