AYUDANDO A DECIDIR LA INTENSIDAD TERAPÉUTICA EN EL AMBITO DE LOS CENTROS SOCIOSANITARIOS SEGÚN INDICE DE FRAGILIDAD

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Continuando con lo comentado en “Abordando la complejidad. Nunca tan poco dijo tanto”   J. Peris,  Mª A. Parro, E. Fernández y P. Bravo continúan poniendo  a disposición de los profesionales inmersos en el cada vez más importante mundo de la atención farmacéutica sociosanitaria, un nuevo original titulado “Aproximación al desarrollo de un índice de fragilidad basada en la valorización integral geriátrica en centros sociosanitarios” .

El estudio pretende describir una primera aproximación al desarrollo de un índice de fragilidad basada en la valoración integral geriátrica cuantificada. Los autores realizan un primer análisis sobre cómo esta herramienta puede ayudar al profesional sanitario en la toma de decisiones para el desarrollo de una farmacoterapia individualizada adaptada a la situación real del paciente.

Los resultados trasladan, que la propuesta de índice de fragilidad en centros sociosanitarios (IF-CSS) incluyen 27 déficits de 17 variables seleccionadas y que el peso con el que cada dominio contribuye al total, se reparte de la siguiente manera: funcional, 26%, cognitivo/emocional, 19% síndromes geriátricos 33%, y enfermedades solo el 22%.

Afirman en la discusión, que aunque bien solo se trata de una primera aproximación, los resultados obtenidos con el IF-CSS parecen mostrar capacidad discriminatoria en el grado de fragilidad, recordando de nuevo que este, como variable continua, es una herramienta útil para definir el diagnóstico de situación del paciente y, con ello, facilitar la personalización del tratamiento farmacológico, permitiendo determinar el grado de intensidad terapéutica a implantar. También trasladan que la cuantificación del IF-CSS es sencilla y rápida.

Este original refleja la continuidad y compromiso de los autores con el modelo más avanzado de la atención farmacéutica sociosanitaria, realmente centrado en la persona, sus necesidades y particularidades no solo médicas o terapéuticas, y basado en la formación, experiencia específica y en la interdisciplinaridad efectiva. Más allá del ámbito sociosanitario, subyace  la necesidad de un cambio cultural, estructural y de organización de la atención farmacéutica dirigida a pacientes complejos crónicos, y la necesidad de integrarla en un proceso mucho más amplio y complejo de valoración integral-plan de cuidados individualizado-seguimiento, centrado en la persona en todas sus dimensiones  a diferencia de limitarse a la enfermedad y su tratamiento.

Abordando la complejidad. Nunca tan poco dijo tanto

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Cuando en el ámbito de la atención farmacéutica se intentan definir características, situaciones y procesos relacionados con los pacientes complejos y frágiles, lo conciso no siempre está asociado a lo que se publica en el ámbito sanitario y científico. Por eso alegra y satisface encontrar, lo que con un lenguaje claro, sencillo y directo en el contenido, han plasmado en una reciente editorial de la revista Farmacia Hospitalaria Juan Peris y Elia Fernández.

Así, en Abordando la complejidad. Atención farmacéutica al paciente crónico complejo, se pone de manifiesto el momento clave en que nos encontramos para el desarrollo de la atención farmacéutica especializada en el ámbito de los centros sociosanitarios, en donde el triple objetivo planteado por M. Berwick (publicada en Health Affairs): mejorar la experiencia de la atención, mejorar la salud y disminuir los costes, debe ser planificada y desarrollada en ese orden.

Bajo ese prisma, plantean la decisión que pueden tomar los farmacéuticos que trabajan en este ámbito, como es, tomar o no partido junto con el resto de profesionales participando en el plan de cuidados de estos pacientes, ya que como es definido en la editorial “la complejidad aparece cuando se está cerca del paciente, en la toma de decisiones que afectan a su cuidado”. Actuando de esta manera se podrá decidir la intensidad terapéutica adecuada, priorizar los problemas de salud, tratar o no tratar, atender sus voluntades y la de sus familiares. Todo esto dentro de un ámbito donde no abundan precisamente las certezas, pues éstas derivan de los ensayos clínicos y se circunscriben a un paciente más sencillo.

Exigen, por tanto, un cambio cultural, estructural y de organización de la atención farmacéutica en estos pacientes ya que no se trata de integrar al paciente en el proceso clásico de prescripción-validación-dispensación-seguimiento, sino de integrar la farmacia en un proceso mucho más amplio y complejo de valoración integral-plan de cuidados individualizado-seguimiento. Es decir, pasar a uno centrado en la persona, como verdadero eje sobre el que debe girar el trabajo de los farmacéuticos que atienden a pacientes complejos crónicos.

Trasladan también que si se centra el modelo en el proceso clásico (validación), solo se es participe de la decisión de tratar, pero no en la de “no tratar” y, al menos en el caso del paciente crónico o frágil, tan importante es una decisión como la otra.

Excelente lectura pues, para aquellos que desarrollan o desarrollarán en el futuro su actividad profesional con pacientes complejos y crónicos en la atención sociosanitaria al albur de los modelos que se están planificando e iniciando en España.