NICE: eritropoyetinas en anemia inducida por antineoplásicos


El Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (NICE) ha publicado una evaluación sobre el uso de las eritropoyetinas alfa y beta y darbepoetin para el tratamiento de la anemia inducida por antineoplásicos. NICE hace las siguientes recomendaciones:
Los análogos de la Eritropoyetina no se recomiendan para uso rutinario, salvo en las siguientes circunstancias:
1.-En combinación con hierro por vía intravenosa como alternativa en mujeres con quimioterapia a base de platino para el cáncer de ovario, con anemia sintomática y un nivel de hemoglobina de
£8g/100mL. El uso de análogos de la eritropoyetina no impide la utilización de otros tratamientos, incluida la transfusión de sangre cuando sea necesario.
2.-Se puede considerar el tratamiento con análogos de la eritropoyetinas en combinación con hierro por vía intravenosa cuando las transfusiones de sangre no son posibles y se considere que la anemia inducida por el tratamiento oncológico pueda tener un impacto importante en la supervivencia del paciente.
Al no existir datos que demuestren la superioridad de ninguno de los análogos frente a otro, se recomienda utilizar el de menor precio de adquisición.
Las personas que están siendo tratados con análogos de la eritropoyetina pero no cumplen los criterios establecidos, deben tener la opción de continuar su tratamiento, hasta que ellos y sus especialistas lo consideren oportuno.

Lo último, por ahora, sobre las Poyetinas (con perdón)

En octubre de 2007 la EMEA alertó sobre la seguridad de las eritropoyetinas, concluyendo que la relación riesgo/beneficio sigue siendo favorable siempre y cuando que se respeten las indicaciones recogidas en la ficha técnica. Desde entonces, algunos estudios publicados sugieren algunas discrepancias con este posicionamiento.
El más reciente, publicado “on line” anticipadamente en la revista Journal of Clinical Oncology evalúa la eficacia y seguridad de la darbepoetina alfa (DA), Aranesp®, en pacientes con cáncer no tratados con quimio o radioterapia. Según sus autores (financiados por el laboratorio fabricante AMGEN) la DA no reduce estadísticamente la necesidad de transfusiones de estos pacientes pero si su supervivencia.
En el ensayo controlado, doble ciego, se realiza en 989 pacientes con Hb≤11 g/dl y cáncer de origen no mieloide (se excluyen pacientes con leucemia aguda o crónica y linfoma linfoblástico). Los pacientes se asignan aleatoriamente para ser tratados con DA (6,75 mcg/kg cada 4 semanas) o placebo, durante un periodo inicial de 16 semanas y un seguimiento de 2 años. Algunos pacientes recibieron tratamiento durante 16 semanas más.
La medida de objetivo primario de efectividad fue necesidad de transfusión durante las semanas 5 a 17 y la de seguridad, la presentación de efectos adversos y la supervivencia de estos pacientes.La necesidad de  transfusión fue menor en el grupo de DA, aunque significativamente no fue diferente a la del grupo placebo.
El tratamiento con DA se asoció con un incremento de episodios tromboembólicos, cardiovasculares y muertes durante el periodo inicial de 16 semanas de tratamiento. A largo plazo, la supervivencia fue estadísticamente menor en el grupo de DA comparado con el grupo placebo.
Los autores no recomiendan el empleo de DA en estos pacientes.