La cultura del almacenaje y el despilfarro

Con este título tan sugerente, y aparcando un momento la evidencia científica, queremos contar la evidencia cotidiana acaecida en una oficina de farmacia de la Comunidad Valenciana, lo más seguro extrapolable a cualquier otra de España.

Caso real: Chica de la limpieza que un día decide limpiar el “armario de la medicación” de dos abuelitos, normales y corrientes, sin demencia ni Síndrome de Diógenes ni nada parecido. Vamos, dos abuelitos que bien podrían ser los nuestros. Acude a la farmacia cargada con una bolsa de basura, para depositarla en el punto SIGRE. Al ser tal la cantidad de medicamentos, el farmacéutico la recoge en mano y la trasvasa a una bolsa de SIGRE. Las imágenes hablan por si sólas.
Bolsa sigre 1bolsa medicamentos 2 pirámide sintrom uno
Nota. La pirámide de cajas de Sintrom Uno® corresponden a susodicho medicamento, todas caducadas, con cupon precinto recortado (es decir, facturadas con cargo a la Seguridad Social) y sin empezar, salvo una del 2007 (esperemos que no fuese la que se estaba tomando en ese momento), de derecha a izquierda de los años 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008 respectivamente.

Preguntas que nos hacemos:
       ¿Cada cuánto revisa uno su botiquín domiciliario?
       ¿Sabría el médico que toda esa medicación la tenían almacenada los abuelitos en su casa?
       ¿Cuánto dinero y recursos se están tirando?

Una compañera le decía a su madre pensionista… «Mamá, no saques más colirios que tenemos para llenar la piscina.» «¡Hija, que son gratis!»
GRATIS????
Y SIGRE, claro está, sigue creciendo. Menos mal que en España reciclamos los medicamentos.

Gracias a la farmacia por cedernos la historia con imágenes y a la chica de la limpieza porque, sin ella, aun seguirían las veintipico cajas de Sintrom uno® en casa de los abuelitos.