Bifosfonatos y riesgo de fibrilación auricular

La relación entre uso de bifosfonatos en osteoporosis y riesgo de fibrilación auricular (FA) y flutter está siendo objeto de debate, ya que los trabajos publicados al respecto hasta el momento no muestran resultados en la misma dirección.
BMJ publica un estudio de casos y controles realizado en Dinamarca para ver si esta relación existe. Evaluan 13.586 casos de mujeres con FA y flutter y  68.054 controles de mujeres sin la enfermedad. El periodo de estudio fue 1999-2005 y se consideró como factor de exposición el llevar o no tratamiento con bifosfonatos.
Los resultados mostraron la misma frecuencia de uso en ambos grupos (3,2% en los casos y 2,9% en los controles). Los bifofosfonatos consumidos fueron alendronato y etidronato. También la frecuencia de uso de uno u otro bifosfonato fue similar entre ambos grupos. (risedronato se introdujo en Dinamarca en 2004 por lo que ningún caso tomaba este bifosfonato  y solo 5 de los controles). El riesgo relativo ajustado por factores de riesgo de FA (enfermedad cardiovascular, renal, diabetes y otros) en los tratados con bifosfonatos comparado con los no tratados fue de 0,95 (IC 95% 0,84 a 1,07). Tampoco se encontró asociación entre duración del tratamiento (nº de prescripciones) y riesgo de FA y flutter.
Los autores concluyen que no se han encontrado evidencias de que el uso de alendronato o risedronato incremente el riesgo de FA y flutter.
El editorial incluido en el mismo número de la revista recuerda que, cuando los efectos adversos a estudiar son poco frecuentes, como en este caso (<1 –2 %), los  estudios  observacionales de ese tipo son los idóneos para valorar la magnitud del problema. Y éste, dada su potencia (casi 14.000 casos y 68.000 controles) y su rigurosidad, aporta conclusiones que pueden considerarse relevantes.
También es verdad que, en el mismo editorial, llaman la atención sobre la limitación que supone no disponer de datos sobre ácido zoledrónico, el primer bifosfonato que hizo saltar la alarma y recomiendan que se siga estudiando la relación entre riesgo de FA y tratamiento con este y otros bifosfonatos de administración intravenosa.
Concluyendo, de momento, tranquilos con alendronato y etidronato, y ojo avizor con el resto de bifosfonatos.

Revisiones de la Cochrane: Etidronato y Risedronato

La Cochrane Library publica revisiones sistemáticas sobre dos de los fármacos que inhiben la resorción ósea: el etidronato y el risedronato. En ambos casos, los autores evalúan la eficacia del fármaco en prevención primaria o secundaria de fracturas osteoporóticas en mujeres menopáusicas, recopilando los ensayos publicados  hasta el 2007. Como medida de eficacia calcula el riesgo relativo (RR) de sufrir una fractura, considerando que la efectividad es clínicamente perceptible si se produce una reducción relativa de riesgo (RRR) mayor del 15%.
En el caso del etidronato, los ocho estudios evaluados muestran que la RRR de padecer una fractura vertebral, se reduce globalmente un 41% (RR 0,59, IC95%: 0,36 a 0,96) frente a placebo.
·       En los seis ensayos prevención secundaria la RRR es del 47% en fracturas vertebrales (reducción absoluta de riesgo 5%). No se observan reducciones significativas en fracturas no vertebrales, de cadera o de rodilla.
·       Los dos ensayos de prevención primaria no se observan diferencias estadísticamente significativas en comparación con placebo.
·       En cuanto a efectos adversos, los autores no se observan diferencias estadísticamente significativas, aunque sugieren preocupación por el riesgo de lesiones gastrointestinales altas.
En el caso del risedronato, los siete estudios evaluados muestran, globalmente, un menor riesgo de fracturas vertebrales (RR 0.63, 0.51 a 0.77) y de no vertebrales (RR 0.80, 0.72 a 0.90) frente a placebo.
·       En prevención secundaria, se observa una RRR del 39% de padecer fractura vertebral (reducción absoluta de riesgo 5%). En fracturas no vertebrales la RRR es del 20% (reducción absoluta del 2%) y del 26% (reducción absoluta del 1%) para fracturas de cadera.
·       En prevención primaria solo se dispone de resultados en fracturas vertebrales+no vertebrales, sin diferencias frente a placebo.
·        Respecto a los efectos adversos, tampoco observan diferencias significativas, aunque a la vista de los estudios, los autores muestran desconfianza sobre el riesgo de lesión gastrointestinal alta y, en menor medida, a la osteonecrosis de mandíbula.
En octubre de 2006 ya comunicamos otra revisión sistemática de la agencia de evaluación canadiense CADTH.