Medicamentos caducados: reciclar, reutilizar y, sobretodo, reducir

rrr1.JPGLa estrategia de las 3 erres es un principio de educación ambiental basado en la reducción, la reutilización y el reciclaje de los residuos. Los medicamentos caducados son residuos sanitarios clase IV, y como tales susceptibles de ser incluidos en dicha estrategia.  
 
Reciclar: La misión de SIGRE consiste en garantizar el correcto tratamiento medioambiental de los envases y restos de medicamentos de origen domiciliario y sensibilizar al ciudadano sobre los riesgos sanitarios derivados del uso inadecuado de los mismos, favorececiendo la no acumulación de medicamentos en los hogares y su uso responsable. Hemos conocido a través de la Memoria de Responsabilidad Social de SIGRE que durante 2010 se han recogido un total de 3.496,32 toneladas de residuos de envases y restos de medicamentos procedentes de hogares españoles, o dicho de otra forma 74.4 Kg por cada 1.000 habitantes al año, lo que supone un incremento del 4,03% respecto al ejercicio anterior, y que puede atribuirse a una mejora de la conciencia ambiental.  
 
Reutilizar: actualmente en España no es posible destinar a donaciones los medicamentos devueltos a las farmacias o las muestras gratuitas facilitadas a los profesionales sanitarios. Las directrices Organización Mundial de la Salud de las para la donación de medicamentos son claras a este respecto y en la mayor parte de los países los reglamentos de control de la calidad no permiten utilizarlos. Por estas razones, este tipo de donación se considera desaconsejable y se prohíbe en cada vez más países. La AEMPS ha elaborado unas instrucciones para las exportaciones de donaciones humanitarias de medicamentos con destino a terceros países. 
 
Reducir: Porque reducir significa tirar menos, es tan importante como reciclar, y más si tenemos en cuenta que una parte de los medicamentos que acaban en el reciclado se corresponden con cajas completas de medicinas.  En este sentido nos gustaría disponer de un análisis más detallado de lo que se acaba depositando en los puntos de reciclado, ya que 3.496 toneladas es una cifra considerable teniendo en cuenta que el promedio de un envase dispensado en las oficinas de farmacia en 2010 fue de 73,9 gramos (26,2 g. de envase de venta y 47,3 g. de producto contenido). 
 
Y esto podría ser sólo la punta del iceberg.
 Son necesarios más estudios, como el publicado en Pharm Worl Sci en 2008 realizado en farmacias comunitarias de Barcelona, para conocer las causas por las cuales no se utiliza una cantidad importante de medicamentos, el coste para el sistema de salud y para establecer estrategias para su reducción. En el estudio citado, en una sola semana se recogieron 1.176 envases en 38 oficinas de farmacia, con un coste total estimado de 8.539,9 €, de los que el 75% había sido pagado por el sistema publico de salud.

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La cultura del almacenaje y el despilfarro

Con este título tan sugerente, y aparcando un momento la evidencia científica, queremos contar la evidencia cotidiana acaecida en una oficina de farmacia de la Comunidad Valenciana, lo más seguro extrapolable a cualquier otra de España.

Caso real: Chica de la limpieza que un día decide limpiar el “armario de la medicación” de dos abuelitos, normales y corrientes, sin demencia ni Síndrome de Diógenes ni nada parecido. Vamos, dos abuelitos que bien podrían ser los nuestros. Acude a la farmacia cargada con una bolsa de basura, para depositarla en el punto SIGRE. Al ser tal la cantidad de medicamentos, el farmacéutico la recoge en mano y la trasvasa a una bolsa de SIGRE. Las imágenes hablan por si sólas.
Bolsa sigre 1bolsa medicamentos 2 pirámide sintrom uno
Nota. La pirámide de cajas de Sintrom Uno® corresponden a susodicho medicamento, todas caducadas, con cupon precinto recortado (es decir, facturadas con cargo a la Seguridad Social) y sin empezar, salvo una del 2007 (esperemos que no fuese la que se estaba tomando en ese momento), de derecha a izquierda de los años 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008 respectivamente.

Preguntas que nos hacemos:
       ¿Cada cuánto revisa uno su botiquín domiciliario?
       ¿Sabría el médico que toda esa medicación la tenían almacenada los abuelitos en su casa?
       ¿Cuánto dinero y recursos se están tirando?

Una compañera le decía a su madre pensionista… “Mamá, no saques más colirios que tenemos para llenar la piscina.” “¡Hija, que son gratis!”
GRATIS????
Y SIGRE, claro está, sigue creciendo. Menos mal que en España reciclamos los medicamentos.

Gracias a la farmacia por cedernos la historia con imágenes y a la chica de la limpieza porque, sin ella, aun seguirían las veintipico cajas de Sintrom uno® en casa de los abuelitos.