Cuando la prevención no previene: HBPM en artroscopia de rodilla en bajo riesgo

NEJM 2011

La incidencia de tromboembolismo venoso sintomático en pacientes sometidos a artroscopia de rodilla es de aproximadamente el 0,6%. La evidencia publicada sobre el beneficio que aporta la anticoagulación profiláctica con heparinas de bajo peso molecular (HBPM) en estos pacientes sometidos a artroscopia de rodilla es de baja o moderada calidad, y sobre la base de esta evidencia, las guías no recomiendan el uso discriminado de tromboprofilaxis en pacientes que no tienen antecedentes de tromboembolismo venoso

La tromboprofilaxis está bien establecida en otros tipos de procedimientos ortopédicos, incluyendo la cirugía de reemplazo de cadera y rodilla, ya que reduce el riesgo de trombosis mientras sólo aumenta ligeramente el riesgo de sangrado. Pero cualquier beneficio después de la artroscopia de la rodilla o inmovilización de la pierna con yeso no está claro.

Por ello, Raymond A. van Adrichem, del Centro Médico de la Universidad de Leiden en Holanda, y sus colegas, se propusieron realizar una investigación comparativa para determinar la efectividad de dos procedimientos existentes, es decir, el tratamiento con HBPM después de la artroscopia de la rodilla y en pacientes con pierna enyesada.

Publicados en el NEJM, los autores realizaron dos ensayos clínicos multicéntricos paralelos randomizados con evaluación de resultados cegada: por un lado el ensayo POT-KAST en pacientes sometidos a artroscopia de rodilla y por otro lado el ensayo POT-CAST en pacientes con pierna inmovilizada. Los pacientes fueron asignados al azar para recibir una dosis profiláctica de heparina de bajo peso molecular o ningún tratamiento anticoagulante.

En el ensayo POT-KAST, 1543 pacientes sometidos a artroscopia de rodilla fueron sometidos a aleatorización, de los cuales 1451 fueron incluidos en la intención de tratar a la población. Se observó tromboembolismo venoso en 5 de los 731 pacientes (0,7%) en el grupo de tratamiento y en 3 de los 720 pacientes (0,4%) en el grupo control (RR: 1,6; IC95%: 0,4 a 6,8; Diferencia absoluta en riesgo, 0,3 puntos porcentuales, IC95%, -0,6 a 1,2). Se observó sangrado mayor en 1 paciente (0,1%) en el grupo de tratamiento y en 1 (0,1%) en el grupo control (diferencia absoluta en el riesgo, 0 puntos porcentuales, IC del 95%, -0,6 a 0,7).

En el ensayo POT-CAST, 1519 pacientes con pierna inmovilizada o enyesada fueron sometidos a aleatorización, de los cuales 1435 fueron incluidos en la intención de tratar a la población. El tromboembolismo venoso ocurrió en 10 de los 719 pacientes (1,4%) en el grupo de tratamiento y en 13 de los 716 pacientes (1,8%) en el grupo control (RR 0,8; IC95%: 0,3 a 1,7; -0,4 puntos porcentuales, IC95%, -1,8 a 1,0). No ocurrieron eventos hemorrágicos importantes.

En ambos ensayos, el evento adverso más común fue la infección.

Conclusión: la profilaxis con HBPM durante los ocho días posteriores a la artroscopia de rodilla o durante el período de inmovilización de una pierna no fue eficaz para la prevención del tromboembolismo venoso sintomático.

Los autores detectaron que los pacientes que sufrieron un tromboembolismo venoso después de la inmovilización o artroscopia de rodilla tenían varios factores de riesgo, además de su procedimiento ortopédico.

El equipo concluyó que “la predicción del riesgo y las estrategias tromboprofilácticas adaptadas para los pacientes de alto riesgo deberían ser tema de una investigación adicional”.

Dosis bajas de aspirina para la prevención de tromboembolismo venoso recurrente



El NEJM acaba de publicar anticipadamente los resultados del estudio ASPIRE, presentado en la reunión de la Asociación Americana del Corazón. Los autores señalan que los pacientes que han sufrido un primer episodio de tromboembolismo venoso (TEV) no provocado se encuentran en un alto riesgo de recurrencia después de suspender la anticoagulación.
 
Aunque a largo plazo el tratamiento con antagonistas de la vitamina K es eficaz en la prevención de la recurrencia, no se ha demostrado que mejora la supervivencia, es un inconveniente para los pacientes y se asocia con un mayor riesgo de sangrado. El propósito de su estudio fue determinar si el uso de aspirina, una vez suspendida la anticoagulación, sería eficaz en la prevención de recurrencia de TEV en los pacientes.
 
Participantes: 822 adultos que completaron el tratamiento anticoagulante después del primer episodio de TEV (máximo 2 años antes). Se asigna al azar y doble ciego el tratamiento con aspirina diaria (100 mg, n = 411) o placebo (n = 411) durante un máximo de cuatro años. El resultado primario fue la recurrencia de TEV, definido como una combinación de síntomas, objetivamente confirmado de trombosis venosa profunda (TVP) y embolismo pulmonar no fatal (PE) o fatal. La variable principal de seguridad fue hemorragia clínicamente relevante.
 
Resultados: no hubo diferencias estadísticamente significativas entre aspirina y placebo en cuanto a la recurrencia de TEV (riesgo 4,8% anual vs 6,5%, RR ajustado 0,72, IC95%: 0,51 a 1,01; P = 0,09). No obstante, la aspirina redujo la tasa de:
 
– TEV, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular (5,2% vs 8,0% RR: 0,66, IC95%: 0,48-0,92; P = 0,01)
 
– TEV, infarto de miocardio, ictus, hemorragia grave o la muerte por cualquier causa (beneficio clínico neto; HR, 0,67, IC 95%: 0,49-0,91; P = 0,01).
 
Se observó sangrado clínicamente relevante en 8 pacientes asignados a placebo y 14 a aspirina (tasa de 0,6% anual frente a 1,1% por año, respectivamente, p = 0,22). No hubo diferencias significativas entre los grupos diferencias en las tasas de eventos adversos graves.
 
Conclusión: la administración diaria de aspirina a dosis bajas (100 mg) no se traduce en una reducción en la tasa de recurrencia de TEV estadísticamente significativa, si bien se observa una reducción de eventos vasculares mayores. El estudio tuvo poca potencia estadística para el objetivo primario. 

El editorial, con el título Aspirina para la prevención dual de trombosis venosa y arterial, analiza los datos combinados de este estudio con los de otro estudio similar (Warfasa) y concluye que, entre los pacientes con TEV que hayan completado la anticoagulación inicial, la aspirina parece ser una opción razonable y clínicamente relevante para la prevención a largo plazo de tromboembolismo dual recurrente y eventos cardiovasculares arteriales.
 
¿Cómo debe influir en la práctica médica los resultados de estos estudios?:
 
– antes de que los médicos prescriban aspirina para los pacientes que han sufrido TEV agudo, es importante instaurar tratamiento con anticoagulación eficaz por lo menos durante 3 meses, para evitar el alto riesgo de recurrencia temprana. 


– para los pacientes que desean dejar la anticoagulación, la aspirina a dosis de 100 mg/día reduciría en un tercio el riesgo de TEV recurrente así como de eventos cardiovasculares arteriales, y también puede atenuar la trombosis precoz de recurrencia después de la interrupción de la anticoagulación oral. 

La aspirina es barata, no requiere monitorización (en contraste con warfarina) y no se acumula en pacientes con insuficiencia renal (en contraste con dabigatran y rivaroxaban). Además, si se produce hemorragia grave o el paciente requiere cirugía urgente, los efectos antiplaquetarios de aspirina puede ser revertida con transfusión de plaquetas.
   

Revisión EMA sobre toxicidad de ranelato de estroncio


 
La Agencia Europea
del Medicamento (EMA) ha iniciado una revisión de los medicamentos que contienen ranelato de estroncio (Protelos® y Osseor®), para determinar si los casos de tromboembolismo venoso y erupción cutánea con eosinofilia y síntomas sistémicos tienen impacto sobre su perfil de beneficio-riesgo y de sus condiciones de uso.
 
Protelos® y Osseor®, de los Laboratorios Servier, fueron autorizados mediante el procedimiento centralizado, el 21 de septiembre de 2004 y están indicados en el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica para reducir el riesgo de fracturas vertebrales y de cadera.
 
Los eventos adversos de tromboembolismo venoso (TEV) y erupción cutánea con eosinofilia y síntomas sistémicos (DRESS) ya estaban descritos para estos medicamentos. El riesgo de TEV fue identificado en los ensayos clínicos y el síndrome de DRESS a través de la notificación espontánea poco después de la concesión de la autorización de comercialización inicial, y las advertencias de ambos efectos adversos se incluyeron en la información del producto. Así mismo, se abordan en el plan de Gestión de Riesgos y se han mantenido bajo estrecha vigilancia por el Comité de la Agencia de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la EMA.
 
Ahora, un estudio realizado en Francia analiza las notificaciones espontáneas de los efectos secundarios asociados con el uso de ranelato de estroncio, recibidas directamente por el Laboratorio Servier o por la autoridad sanitaria francesa (Afssaps), desde enero de 2006 hasta marzo de 2009. Se ha recibido informe de 199 reacciones adversas graves, de los cuales 52% fueron cardiovasculares (con más frecuencia de eventos TEV) y el 26% a nivel cutáneo. 
 
Los autores concluyen que el síndrome de DRESS es impredecible, pero que el riesgo de TEV puede reducirse mediante la inclusión de una contraindicación para pacientes con antecedentes de TEV y procediendo a la interrupción del tratamiento si tuviera lugar una nueva situación de riesgo de TEV
 
Sobre la base de esta actualización de farmacovigilancia y a la espera de una revisión en toda la UE, Afssaps recomienda restringir el uso de ranelato de estroncio a pacientes menores de 80 años, con alto riesgo de fracturas y que no pueden tomar bisfosfonatos.
 
El CHMP está revisando todos los datos sobre los problemas de seguridad cardiovascular y cutánea, teniendo en cuenta las medidas de minimización de riesgos y su impacto en el balance beneficio-riesgo en la utilización de ranelato de estroncio. El Comité emitirá un dictamen sobre las medidas necesarias para garantizar el uso seguro y eficaz de estos medicamentos, y si la autorización de comercialización de estos medicamentos debe ser modificada, suspendida o revocada.
 
Como esta evaluación está en curso, todavía no se recomienda ningún cambio en las condiciones de uso de Protelos® y de Osseor® en toda Europa.

Continua la saga JUPITER

Tras la publicación de los principales hallazgos del ensayo JUPITER en noviembre del año pasado (HL-438), el NEJM vuelve con más resultados. En esta ocasión se trata del análisis de los tromboembolismos venosos (TEV) producidos durante el ensayo; una de las variables secundarias previstas en el protocolo inicial.
Durante el estudio se produjeron 34 acontecimientos (TEV
sintomático o embolismo pulmonar) en los 8.901 pacientes que tomaron rosuvastatina (0,18 eventos por 100 persona/año) frente a 60 en los pacientes asignados al grupo placebo (0,32 eventos por 100 persona/año); lo que representa una reducción del riesgo del 43% (RR 0,57; IC95% 0,37 a 0,86; P = 0.007).

En términos más coloquiales, y si al beneficio observado en la variable primaria (infarto, ACV, revascularización, angina inestable o muerte por causas cardiovasculares) le agregáramos el que aquí señalan los autores, el tratamiento con rosuvastatina habría evitado 0,73 acontecimientos por 100 personas-año. En NNTs, necesitaríamos tratar a 24 pacientes durante 4 años para evitar uno de estos eventos. La figura representa los principales resultados del estudio JUPITER.