GISSI-HF rosuvastatina

Otra de las “sorpresas” del Congreso Europeo de Cardiología ha sido la presentación del ensayo GISSI-HF: Rosuvastatin Study que publica Lancet anticipadamente.
El objetivo del ensayo fue ver si el tratamiento con 10 mg de rosuvastatina comparado con placebo, disminuye las complicaciones cardiacas en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica sintomática clase II–IV y supone una extensión del ensayo GISSI (también publicado anticipadamente en Lancet) en el que valoran el beneficio de los ácidos grasos n3-poliinsaturados en estos pacientes.
El ensayo reclutó 4574 pacientes con insuficiencia cardiaca (40% isquémica, 57% con hospitalización el año anterior) que fueron asignados aleatoriamente al grupo activo o placebo. El 94% de los pacientes estaban siendo tratados con betabloqueantes, el 62% con espironolactona, el 40% con diuréticos y el 19% con amiodarona.
Con un seguimiento medio de
3,9 años, el nivel de col-LDL de los pacientes en el grupo de rosuvastatina disminuyeron un 26%, sin observarse diferencias significativas tanto en la mortalidad total (HR 1,00; IC95.5% 0,898-1,122) como en el riesgo de muerte o ingreso por problemas cardiacos (HR 1,01; IC99% CI 0,908-1,112), lo cual sorprende mucho dado los númerosos ensayos que documentan los beneficios del tratamiento con estatinas.
Los autores concluyen que 10 mg diarios de rosuvastatina no altera el curso de la enfermedad en pacientes con insuficiencia cardiaca isquémica o no isquémica. Respecto a la falta de efectividad, una posible explicación es que el nivel inicial de col-LDL en la mayoría de los pacientes ya estaba en el rango de normalidad (el 40% por debajo de 70 mg/dl).

 

Ensayo SEAS: la publicación no aclara mucho más.

Coincidiendo con su presentación en el Congreso Europeo de Cardiología en Munich, el N Eng J Med ha publicado anticipadamente los resultados del ensayo SEAS (Simvastatin and Ezetimibe in Aortic Stenosis) que tanto dio que hablar el mes pasado. La publicación no viene a decir mucho más de lo que ya conocíamos; comparado con placebo, la combinación simvastatina+ezetimiba reduce el LDL-colesterol un 61% más, sin que por ello se observen diferencias en el resultado primario (combinación eventos cardiovasculares mayores incluido el recambio valvular) HR 0,96; IC95% 0,83-1,12), ni en el riesgo de eventos relacionados con la enfermedad (HR 0,97; IC95% 0,83-1,14) o de recambio valvular (HR 1,00 IC95% 0,84-1,18), tras un seguimiento medio de 52,2 meses. O lo que es lo mismo, el tratamiento hipolipemiante intensivo con simvastatina+ezetimibe no ofrece beneficio alguno en la progresión de su enfermedad.
Eso sí, la asociación mostró una reducción en el número de acontecimientos cardiovasculares isquémicos (148 vs 187) básicamente por el número de pacientes a los que se les practicó bypass coronario (69 vs 100), pero modesta en el resto de acontecimientos isquémicos, tratándose de una terapia hipolipemiante intensiva.
Sin duda, la sorpresa sigue siendo el incremento de cánceres en el grupo de simvastatina+ezetimiba respecto a placebo (105 vs 70); un exceso de treinta casos más por cada 930 pacientes tratados no parece ser una cuestión del azar, como opinan los autores. Para intentar esclarecer las dudas, la revista publica un análisis de los resultados inconclusos (3 años) de los ensayos IMPROVE-IT y SHARP realizado por investigadores independientes -para lo cual tuvieron que romper el ciego- y que ciertamente no corroboran lo observado en el SEAS. Este ha sido un argumento que también se ha repetido en la presentación de Munich.
El editorial, por contra, sigue exponiendo dudas sobre este hallazgo casual, incluso propone un posible mecanismo.