Aliskiren: evaluación de la eficacia y seguridad a largo plazo

Se han publicado en Circulation los resultados del primer ensayo a largo plazo realizado con aliskiren, inhibidor selectivo de la renina.

El objetivo del estudio realizado por Schmieder et al ha consistido en comparar la eficacia y seguridad del aliskiren versus hidroclorotiazida (HCTZ) en pacientes con hipertensión arterial (HTA) de leve a moderada.

Se trata de un ensayo randomizado, doble-ciego, en el que se han incluido 1.124 pacientes que recibieron alguno de estos dos medicamentos o bien placebo en administración diaria única: primer grupo (n=459) 150 mg aliskiren, segundo grupo (n=444)  HCTZ 12,5 mg y tercer grupo (n=221) placebo.

La duración total del ensayo fue de 52 semanas. Cronológicamente:

  • En la semana 3 del inicio del tratamiento, se duplicaron las dosis administradas en ambos grupos (aliskiren 300 mg, HCTZ  25 mg).

  •  A las 6 semanas del inicio del tratamiento, los pacientes del grupo en tratamiento con placebo fueron reasignados (ratio 1:1) a alguno de los otros dos grupos.

  • En la semana 12, se añadió amlodipino como terapia concomitante en aquellos pacientes de ambos grupos que seguían presentado mal control de la PA.

Las reducciones de PA sistólica y diastólica registradas a la 12ª semana (monoterapia) fueron significativamente mayores con aliskiren que con HCTZ (-17,4 vs -14,7 y -12,2 vs –10,3 mmHg, respectivamente; p<0,001). Tras la asociación con amlodipino (semana 52) las diferencias no fueron tan evidentes (-16,0 vs -15,0 y -22,1 vs -21,2 respectivamente). En cuanto a perfil de seguridad, el número de pacientes en los que se registró algún efecto adverso fue similar en ambos grupos; aliskiren (65,2%), HCTZ (61,5%). La hipopotasemia fue más frecuente en el grupo de HCTZ (17,9% vs 0,9%; p< 0,0001).

Los autores concluyen que aliskiren podría considerarse una buena opción para el tratamiento a largo plazo de  la HTA, puesto que bien en monoterapia bien asociado a amlodipino consigue unas reducciones de PA superiores a las alcanzadas tras el tratamiento con HCTZ, además de presentar un perfil de seguridad mayor.

El editorial adjunto aprovecha los resultados del estudio para sugerir que tal vez el Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure (JNC7) debería considerar la recomendación de diurético tiazídico como tratamiento inicial a la HTA. Por una parte, parece evidente que la administración de dosis bajas de HCTZ (12,5 – 25 mg) se asocia cada vez de forma más frecuente a una eficacia antihipertensiva limitada. Por otra, los resultados del  estudio ACCOMPLISH, publicados recientemente en NEJM, parecen demostrar que la combinación de benazepril con amlodipino reduce en mayor proporción el riesgo de episodios cardiovasculares en pacientes de alto riesgo, que la asociación benazepril+HCTZ.

Con todo, falta por demostrar lo principal: que la mayor reducción de presión arterial frente al diurético se traduce en una disminución de la morbi-mortalidad cardiovascular.