Se incluye dabigatran en la lista de medicamentos de alto riesgo


 
Los medicamentos de alto riesgo
son aquellos que cuando se utilizan incorrectamente presentan una mayor probabilidad de causar daños graves o incluso mortales a los pacientes. Aunque los errores pueden no ser más frecuentes con estos medicamentos que con otros, el problema radica en que, cuando ocurren, las consecuencias para los pacientes suelen ser más graves. Por ello, el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos (ISMP) y otras organizaciones dedicadas a la seguridad del paciente recomiendan que los profesionales sanitarios que manejan estos medicamentos conozcan bien sus riesgos y que los hospitales implanten prácticas para minimizar los errores.



 
El último boletín publicado por el ISMP-España informa que este año han revisado y actualizado su lista de medicamentos considerados de alto riesgo y, cabe destacar, que ha incluido en esta lista al dabigatrán, inhibidor directo de la trombina, dentro del grupo ya existente de anticoagulantes orales, como ejemplo de los nuevos agentes de este grupo.
 
El dabigatrán, comercializado en octubre de 2010 a nivel mundial para reducir el riesgo de ictus en pacientes con fibrilación auricular, ha generado cientos de declaraciones de eventos adversos. El dabigatrán y la warfarina ocuparon, en el año 2011, el primer y segundo lugar de informes sobre eventos adversos recibidos por la FDA en 2011, y los primeros en el recuento total, donde se incluyen también los informes recibidos por el laboratorio fabricante.
 
El dabigatrán superó en reacciones adversas comunicadas a todos los demás medicamentos de varias categorías regularmente monitorizados por el ISMP, incluyendo un número total de 3.781 declaraciones de efectos adversos: 542 muertes, 2.367 hemorragias, 291 insuficiencia renal aguda y 644 accidentes cerebrovasculares. También se sospecha sobre 15 casos de insuficiencia hepática. 
 
Los eventos adversos relacionados con la hemorragia se produjeron en pacientes con una edad media de 80 años, mayor si se compara con la media de edad del resto de declaraciones sobre otros medicamentos que fue de 56 años. Una cuarta parte de estos pacientes tenían 84 años o más, y por ello se plantea la necesidad de vigilancia con respecto a la administración y seguridad en pacientes mayores. Así mismo, el deterioro de la función renal es más frecuente en pacientes de edad avanzada, lo que refuerza la necesidad de determinar la dosis óptima y los requisitos de monitorización en este tipo de pacientes. 
 
Estas preocupaciones y recomendaciones fueron compartidas con el fabricante, Boehringer Ingelheim. Aunque la compañía había observado una gran cantidad de informes sobre efectos adversos gravesun representante señaló que la información sobre prescripción ya advertía sobre un mayor riesgo de hemorragia. 
 
La compañía atribuyó el volumen de informes de eventos adversos a la aceptación rápida del dabigatrán y a la promoción de ventas (frecuentes contactos con el médico). El fabricante está trabajando junto con la FDA para proporcionar una mejor orientación a los médicos en el tratamiento de pacientes de edad avanzada con dabigatrán.
 

Idaptan® y trimetazidina genérica: balance desfavorable en vértigo y tinnitus


 
Trimetazidina
se encuentra autorizada en España desde 1985 con el nombre comercial Idaptan® y posteriormente como medicamento genérico para el tratamiento profiláctico de las crisis de angina de pecho y tratamiento adyuvante sintomático de vértigo y tinnitus.
 
El Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha finalizado la revisión del balance beneficio-riesgo de trimetazidina en sus indicaciones autorizadas en los distintos países de la UE y una de las conclusiones del CHMP ha sido que con los datos disponibles actualmente, el balance beneficio-riesgo de trimetazidina no es favorable en el tratamiento del vértigo, tinnitus y alteraciones de la visión.
 
Esta revisión se inició con motivo de los datos de seguridad relacionados con la aparición de síntomas neurológicos durante el tratamiento con trimetazidina, tales como parkinsonismo, síndrome de piernas inquietas, temblor o inestabilidad en la marcha, así como la necesidad de revisar los datos de eficacia del medicamento en sus indicaciones autorizadas. Los síntomas neurológicos mencionados revierten en la mayoría de los pacientes en unos cuatro meses tras la suspensión del tratamiento. 
 
Por ello, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda a los profesionales sanitarios: 

No iniciar nuevos tratamientos con trimetazidina para el tratamiento de cuadros de vértigo o tinnitus. 

– Su uso en la profilaxis de crisis de angina de pecho debe ser como tratamiento coadyuvante de otras alternativas de primera línea cuando el paciente no se controla adecuadamente o en caso de intolerancia a las mismas. 
 
No utilizar trimetazidina en pacientes con enfermedad de Parkinson, parkinsonismo, temblores, síndrome de piernas inquietas y otras alteraciones del movimiento, así como en pacientes con insuficiencia renal grave 
 
– Aunque no se considera urgente, se debe revisar el tratamiento de los pacientes que utilizan actualmente trimetazidina según lo expuesto anteriormente y, valorar el cambio a otras alternativas terapéuticas.  
 
Valorar la reducción de dosis en pacientes de edad avanzada o con insuficiencia renal moderada. 

Suspender el tratamiento con trimetazidina en el caso de que el paciente presente alteraciones del movimiento. Si estos síntomas perduran después de cuatro meses después de suspender el tratamiento, la situación clínica del paciente deberá ser valorara por un neurólogo. 

EMA: seguridad a largo plazo de antipsicóticos y bifosfonatos


 
La Agencia Europea de Medicamentos, a través del Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) ha informado que, dentro del Séptimo Programa Marco sobre investigación en seguridad de medicamentos, va a priorizar, entre otros, la vigilancia a los siguientes grupos terapéuticos extensamente utilizados y sus efectos secundarios en la población:
 
Efectos a largo plazo de la seguridad de los antipsicóticos en pacientes con demencia
 
Alrededor de seis millones de personas en Europa padecen demencia. Aunque algunos medicamentos pueden modificar la progresión de la enfermedad, el pilar del tratamiento es controlar los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia. Los antipsicóticos se prescriben entre un 20-50% de los pacientes internados en instituciones, sin embargo el porcentaje es menor si el paciente vive en su casa o de sus familiares. Los antipsicóticos se dividen en antipsicóticos convencionales o típicos y los antipsicóticos atípicos en función de su propensión a causar signos y síntomas extrapiramidales y disquinesia tardía. Todos los antipsicóticos actúan a través del receptor de dopamina D2 pero los antipsicóticos atípicos afectan una gama más amplia de receptores, tales como los receptores de serotonina. Algunos atribuyen la diferencia en el perfil de efectos secundarios entre los antipsicóticos típicos y atípicos al efecto modificador de la serotonina mientras que otros postulan que es el tiempo que el receptor D2 está ocupado y la velocidad de disociación.
 
En 2005, el análisis de 17 ensayos controlados con placebo encontró que hubo una mayor tasa de mortalidad en las personas mayores a los que se les prescribieron antipsicóticos atípicos para la demencia. Esto llevó a las advertencias de Europa y en otros lugares sobre el uso de antipsicóticos atípicos en esta población. Sin embargo, la evidencia sobre si este efecto se extiende a los antipsicóticos típicos no esta disponible en gran parte debido a la falta de ensayos clínicos controlados aleatorios de estos fármacos, que se desarrollaron durante la década de 1950.
 
El objetivo del proyecto de la CHMP es investigar y cuantificar el aumento del riesgo de mortalidad en pacientes ancianos con demencia tratados con fármacos antipsicóticos y explorar los factores de riesgo y el mecanismo por el que se produce cualquier riesgo. Las variables a estudiar incluyen la dosis, insuficiencia renal, peso corporal, combinaciones de tratamientos y co-medicación. La investigación deberá generar información que pueda permitir la comparación de diferentes fármacos antipsicóticos con respecto a su riesgo cardíaco y eventos cardiovasculares así como la mortalidad en pacientes ancianos con demencia.
 
Efectos negativos a largo plazo de los bifosfonatos en el hueso
 
Los bifosfonatos son una clase de fármacos que actúan sobre el metabolismo óseo para disminuir la actividad de los osteoclastos. Hay dos subclases de los bifosfonatos: los que contienen nitrógeno (como el alendronato), que inhiben una enzima clave en la vía del mevalonato que conduce a una alteración de las proteínas reguladoras y la pérdida de actividad de los osteoclastos, mientras que los que no contienen nitrógeno (como el etidronato) inhiben la ATP-dependiente de enzimas intracelulares que conducen a la apoptosis de los osteoclastos. En ambos casos, la disminución de la actividad osteoclástica conlleva a la reducción del recambio óseo, aumento de la masa ósea y mejora de la mineralización del hueso.
 
La osteonecrosis de la mandíbula es un evento raro que se ha visto en asociación con el uso de todos los bisfosfonatos autorizados actualmente en Europa. Los factores genéticos pueden ser importantes en el desarrollo de este efecto adverso, y recientes hallazgos sugieren un posible papel del gen RBMS3 (Nicoletti et al., Oncology 2012, 17: 279-287).
 
También se han notificado fracturas atípicas de fémur subtrocantéreas y diafisarias con la terapia con bifosfonatos, sobre todo en pacientes que reciben tratamiento a largo plazo para la osteoporosis. Estas fracturas presentan una morfología diferente de las fracturas ocasionadas por la osteoporosis y se considera un efecto de clase de todos los bisfosfonatos autorizados en Europa.
 
Es difícil detectar los efectos adversos de los bifosfonatos en los huesos debido a factores de confusión. La osteonecrosis de mandíbula, de baja incidencia en la población, fue identificada debido a que varios casos se asociaron con el uso de bisfosfonatos y se realizó un examen más detallado. Del mismo modo, una fractura inusual del fémur después de un trauma mínimo planteó la sospecha de que la causa podía ser un efecto adverso de estos fármacos.
 
El propósito del proyecto de la CHMP es doble:
 
• Generar metodologías para estudiar la relación entre el uso de bifosfonatos y los efectos adversos a largo plazo en el hueso, incluyendo el estudio de la duración óptima del tratamiento con bifosfonatos para la osteoporosis, con el objeto de minimizar los riesgos a largo plazo.
 
• Medir la incidencia de osteonecrosis de la mandíbula y la incidencia de las fracturas femorales atípicas en relación con dosis altas y uso prolongado de bifosfonatos, teniendo en cuenta la duración del tratamiento y diferentes ventanas de tiempo en el que se tiene más riesgo de desarrollar el evento, incluidos los riesgos a largo plazo, así como otros posibles factores (incluyendo los genéticos), así como comparar entre sí los datos sobre seguridad de los diferentes bisfosfonatos.
 

Hepatotoxicidad por metformina: revisión de casos publicados


 
Metformina es el fármaco de elección en la mayoría de pacientes con diabetes mellitus tipo 2
, las Recomendaciones de la ADA y EASD o la Guía de Práctica Clínica de la ACP recientemente publicadas así lo indican.
Metformina no se metaboliza en higado y se excreta de forma inalterada por orina, aunque se conoce que puede producir alteración de la funcion hepática o hepatitis con una frecuencia muy baja.
 
Recientemente hemos leído un nuevo caso que recoge este efecto de toxicidad hepática, sobre el que se debería prestar atención habida cuenta del incremento del número de tratamientos con metformina.
 En Diabetes Care, se presenta este caso observado en España, que según sus autores sería el primer caso documentado de hepatotoxicidad por metformina sin interferencia con otros fármacos. El paciente de 61 años ingresó en el hospital por ictericia indolora, sin antecedentes de enfermedad hepática, hábitos tóxicos, consumo previo de fármacos o productos a base de plantas, aunque estaba tomando metformina 1.700 mg al día desde hacía 6 semanas para la diabetes tipo 2. 
 
La revisión de los casos descritos en la literatura científica sugiere que el número de casos va en aumento. Así en 2010 se recoge en Annals of Pharmacoterapy un nuevo caso y señalan en la revisión la existencia de 6 casos publicados en la literatura. Un año más tarde en 2011, BMJ Case Report recoge otro caso de un paciente de 44 años que desarrolló daño hepático subclínico a las 4 semanas de iniciar tratamiento con metformina y en la revisión encuentra un total de 14 casos publicados de pacientes que desarrollaron el efecto adverso. Todos en las primeras semanas tras el inicio del tratamiento.
 
En España, además, se han publicado al menos otros dos casos, uno en Medicina Intensiva en 2010 y otro en Gastroenterol Hepatol en 2008.  La hepatotoxicidad inducida por metformina es una posible y rara reacción adversa a tener en cuenta dado el uso cada vez mas frecuente de este fármaco.  Los efectos hepatotóxicos adversos en los casos descritos se suelen producir en las primeras 2-8 semanas de tratamiento. Las pruebas de función hepática se resuelven al retirar el tratamiento con metformina.
 

Cautela si se prescribe azitromicina a cardiópatas


Ya está incluido en ficha técnica que durante el tratamiento con macrólidos, se ha observado una prolongación de la repolarización cardiaca y del intervalo QT, confiriendo un riesgo para desarrollar una arritmia cardiaca y torsade de pointes, por lo que deberá tenerse precaución cuando se trate a pacientes:
 
 
con prolongación del intervalo QT documentada o congénita.
que actualmente estén recibiendo tratamiento con otras sustancias activas que prolonguen el intervalo QT, tales como antiarrítmicos clases IA y III, cisaprida y terfenadina.
con alteración en los electrolitos, particularmente con hipopotasemia e hipomagnesemia.
con bradicardia clínicamente relevante, arritmia cardiaca o insuficiencia cardiaca grave.
 
A la luz de la experiencia, parece ser que la azitromicina tenía un menor riesgo de cardiotoxicidad. Sin embargo, los informes publicados ahora sobre arritmias sugieren que la azitromicina puede aumentar el riesgo de muerte cardiovascular.
 
Se basa en un estudio de cohorte, publicado en el NEJM, diseñado para determinar si existe un mayor riesgo de muerte relacionada con los efectos cardiacos a corto plazo de los medicamentos, excluyendo a los pacientes con enfermedades graves no cardiovasculares y población hospitalizada o recién dada de alta.
 
La cohorte incluyó a los pacientes que tomaron la azitromicina (347.795 recetas), como control personas que no tomaron antibióticos (1.391.180 recetas), y los pacientes que tomaban amoxicilina (1.348.672 recetas), ciprofloxacino (264.626 recetas) o levofloxacino (193.906 recetas).
 
Durante 5 días de tratamiento, los pacientes tratados con azitromicina, en comparación con aquellos que no tomaron antibióticos, tuvieron un mayor riesgo de muerte cardiovascular (razón de riesgo 2,88, IC del 95% intervalo de confianza [IC]: 1,79 a 4,63, P <0,001) y muerte por cualquier causa (razón de riesgo 1,85, IC 95%, 1,25 a 2,75, p = 0,002). Los pacientes que tomaron amoxicilina NO experimentaron un aumento en el riesgo de muerte durante este período. 
 
En relación a la amoxicilina, azitromicina se asoció con un mayor riesgo de muerte cardiovascular (razón de riesgo 2,49, IC 95%, 1,38 a 4,50, p = 0,002) y muerte por cualquier causa (razón de riesgo 2,02, IC 95%, 1,24 a 3,30 , p = 0,005), con una estimación de 47 muertes cardiovasculares adicionales por millón de episodios. El riesgo de muerte cardiovascular fue significativamente mayor con azitromicina que con ciprofloxacino, pero no difieren significativamente de los tratados con levofloxacino.
 
Por ello, los autores concluyen que durante los 5 días de tratamiento con azitromicina, hubo un pequeño incremento absoluto en las muertes cardiovasculares, que fue más pronunciado entre pacientes con elevado riesgo basal de enfermedad cardiovascular. 
 
Este estudio ha sido financiado por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre junto a la Agencia de Calidad Sanitaria y Centros de Investigación para la Educación e Investigaciones Terapéuticas de EEUU sobre bases de datos Medicaid de Tennessee.
 

La EMA incluye la tos como efecto adverso del telmisartan


En la última reunión del Comité de Medicamentos para uso humano (CHMP), de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), celebrada entre 16 y 19 de abril de 2012, se decidió actualizar
la sección 4.4 de la ficha técnica (Advertencias y precauciones de uso) del telmisartan para incluir una advertencia para los pacientes diabéticos tratados con insulina o antidiabéticos orales y otra sobre el bloqueo del sistema renina-angiotensina-aldosterona en pacientes con presión arterial no controlada. 
 
La sección 4.8 de la ficha técnica (Reacciones adversas) del telmisartan también se ha actualizado para incluir la «tos«, «somnolencia» y «enfermedad pulmonar intersticial», como nuevos efectos secundarios.
 
Aprovechando la actualización de la ficha técnica del telmisartan, recordaremos algunas interacciones importantes que en ella se mencionan, y que deben tenerse en cuenta a la hora de su prescripción en pacientes polimedicados:
 
Los medicamentos que actúan en el sistema renina-angiotensina-aldosterona (ARA II) pueden provocar hiperpotasemia. El riesgo puede aumentar en caso de tratamiento combinado con otros medicamentos que también pueden provocar hiperpotasemia (sustitutivos de la sal que contienen potasio, diuréticos ahorradores de potasio, inhibidores de la ECA, antiinflamatorios no esteroideos, heparina, trimetoprim e inmunosupresores como ciclosporina o tacrolimus).
 
Por ello: 
 
Uso concomitante no recomendado
 
ARA II con diuréticos ahorradores de potasio (espironolactona, eplerenona, triamtereno o amilorida) o suplementos de potasio.
 
Si está indicado el uso concomitante debido a hipopotasemia documentada, deben utilizarse con precaución y debe monitorizarse con frecuencia el nivel de potasio en suero. 
 
Uso concomitante que requiere precaución
 
ARA II con AINEs (ácido acetilsalicílico administrado en dosis propias de un tratamiento antiinflamatorio, inhibidores de la COX-2 y AINEs no selectivos):
 
El tratamiento concomitante puede reducir el efecto antihipertensivo de los antagonistas de los receptores de la angiotensina II. En algunos pacientes con la función renal alterada (por ejemplo pacientes deshidratados o pacientes de edad avanzada con la función renal alterada), la administración conjunta de antagonistas de los receptores de la angiotensina II y agentes inhibidores de la ciclooxigenasa puede resultar en un mayor deterioro de la función renal, incluyendo posible fallo renal agudo, que normalmente es reversible. 
 
Por lo tanto, la combinación debe administrarse con precaución, especialmente en pacientes de edad avanzada. Los pacientes deben ser hidratados de forma adecuada, y debe considerarse la monitorización de la función renal al inicio del tratamiento concomitante y de forma periódica a partir de entonces.

Inhibidores de la bomba de protones y riesgo de fracturas óseas

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) constituyen uno de los grupos farmacológicos más ampliamente utilizados que incluyen diversos principios activos (esomeprazol, lansoprazol, omeprazol, pantoprazol y rabeprazol).
 
La Agencia Española del Medicamento, en su resumen mensual de marzo de 2012, nos informa que varios estudios epidemiológicos indican la asociación de la aparición de fracturas óseas y el uso de IBP, fundamentalmente en tratamientos prolongados y a dosis elevadas.
 
Tras la publicación de dos metaanálisis de estudios observacionales, las agencias nacionales de medicamentos de la Unión Europea han llevado a cabo una nueva revisión de la información disponible, para la que también se ha solicitado a los titulares de la autorización de comercialización los datos disponibles sobre fracturas óseas, procedentes de ensayos clínicos realizados a largo plazo con IBP (el resumen de la AEMPS desarrolla toda la bibliografía).
 
En ellos se observó un incremento de riesgo para cualquier fractura del 20% y 29% respectivamente. Adicionalmente, para fracturas de cadera, el riesgo observado fue del 23% y 31% respectivamente, así como del 50% y 56% para fracturas vertebrales. La magnitud del riesgo observado se incrementó con la duración del tratamiento y el aumento de dosis utilizadas. 
 
Tomando como base estos datos, el Grupo de Trabajo de Farmacovigilancia del CHMP de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), ha recomendado que este modesto incremento de riesgo de fracturas ósea, particularmente cuando se utilizan durante periodos prolongados de tiempo (más de 1 año) y en pacientes de edad avanzada o en aquellos con factores de riesgo conocidos, se incluya en la ficha técnica y el prospecto de los medicamentos de prescripción autorizados que contienen IBP. 
 
Y….. no vale añadir un bifosfonato para prevenir este efecto adverso de los IBP, ya que echando la vista atrás, ya comentamos un estudio de cohortes publicado en Arch Intern Med que tenía como objetivo determinar si en pacientes ancianos en tratamiento con un IBP y alendronato, la eficacia del bifosfonato se ve reducida por la administración conjunta de ambos fármacos. En total, participaron 38.088 pacientes mayores de 35 años (83%mujeres) con una edad media de 70,4 años (rango 35-101) en tratamiento con alendronato y que no habían recibido previamente otro fármaco para el tratamiento de la osteoporosis. 
 
La variable principal de estudio fue la fractura de cadera y como variables secundarias fracturas de columna vertebral, antebrazo o húmero. Para poder establecer la asociación IBP-alendronato-posible disminución de la eficacia, los autores definieron un índice de cumplimiento para el alendronato y lo relacionaron con el número de Dosis Diarias Definidas (DDD) de IBP.
 
Para la fractura de cadera se detecta una relación significativa entre administración del IBP y disminución de la eficacia del bifosfonato, que además parece depender de la edad y de la dosis administrada, es decir, del número de DDD. En pacientes que tomaban alendronato pero no IBP, la reducción del riesgo de fractura de cadera fue del 39% (HR 0,61; IC95%0,52-0,71) mientras que en aquellos que recibían ambos fármacos la reducción fue del 19% (HR 0,81; IC95% 0,64-1,01). 
 
Como comentario final, una sugerencia en la misma línea editorial que acompañaba a este estudio, titulado OPORTUNIDADES PARA DISMINUIR EL USO INAPROPIADO DE IBP. Recordar que, aunque los IBP son fármacos bien tolerados, tomarlos de forma crónica o junto a otros fármacos puede aumentar riesgos de interacciones o infecciones. Y que no todos los pacientes que llevan tratamiento farmacológico necesitan gastroprotección con un IBP, sino sólo aquellos que presenten factores de riesgos asociados.

Ranelato de estroncio: nuevas contraindicaciones de uso


 
La Agencia Europea
de Medicamentos (EMA) ha emitido una nota informativa que recoge nuevas contraindicaciones de uso de ranelato de estroncio. Tras la revisión, la EMA confirma el balance beneficio-riesgo positivo de ranelato de estroncio, pero recomienda que no debe utilizarse en pacientes con tromboembolismo venoso actual o previo (trombosis venos profunda y embolismo pulmonar y en pacientes inmovilizados de forma temporal o permanente).  
 
Además debe informarse a los pacientes sobre la aparición de reacciones dermatológicas graves y de sus posibles signos y síntomas con objeto de facilitar la detección precoz de este tipo de reacciones. El periodo de mayor riesgo de aparición son las primeras semanas de tratamiento,
 El riesgo de TEV es más frecuente en pacientes de edad avanzada, por lo que recomienda valorar la necesidad de continuar el tratamiento en pacientes mayores de 80 años.
 
La publicación en 2011 de un estudio que identificó 199 reacciones adversas graves, motivó que la Agencia Europea de Medicamentos iniciara una revisión sobre la toxicidad de ranelato de estroncio.

Más información en la Nota Informativa de la Agencia Española del Medicamento

 

No se recomienda la combinación de Aliskireno con IECA o ARA II


Como continuación de la nota informativa 28/2011, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) informa a los profesionales sanitarios sobre las conclusiones de la revaluación del balance beneficio-riesgo del uso de aliskireno en asociación con IECA o ARAII.
 
Esta revisión se inició como consecuencia de la interrupción del ensayo clínico ALTITUDE. Este estudio, de 4 años de duración se diseñó para evaluar los potenciales beneficios de aliskireno en la reducción del riesgo cardiovascular y renal en pacientes diabéticos. En él se incluyeron pacientes con diabetes tipo 2 y alteración renal y/o enfermedad cardiovascular. Estos pacientes recibieron aliskireno o placebo de forma adicional al tratamiento con IECA o ARAII.
 
El Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP), comité científico de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) constituido por representantes de todas las agencias nacionales europeas, ha revisado los datos disponibles del estudio ALTITUDE, así como de otros estudios y los procedentes de notificación espontánea de sospechas de reacciones adversas.
 
Los datos analizados muestran un riesgo incrementado de hipotensión, síncope, ictus, hiperpotasemia y alteraciones de la función renal incluyendo insuficiencia renal, cuando aliskireno se utiliza en combinación con IECA o ARAII, especialmente en pacientes diabéticos o con alteración de la función renal. No se puede excluir este riesgo para otros pacientes.
 
Como consecuencia, se han introducido nuevas restricciones de uso de aliskireno: ·         El uso de aliskireno en combinación con IECA o ARAII está contraindicado en pacientes diabéticos y en aquellos con insuficiencia renal moderada o grave. 
 
·         Para los demás pacientes, no se recomienda su uso en combinación con IECA o ARAII.
Teniendo en cuenta estas conclusiones y restricciones de uso de aliskireno, la AEMPS recomienda a los profesionales sanitarios que revisen el tratamiento de los pacientes en la próxima consulta programada, de acuerdo a lo siguiente:
 
·         Suspender el tratamiento, y no iniciar nuevos, con aliskireno en pacientes diabéticos o con insuficiencia renal moderada o grave, que utilizan IECA o ARAII. 
 
·        
En otros pacientes que utilizan este tratamiento en combinación, valorar cuidadosamente si los beneficios para el paciente superan los riesgos potenciales, y valorar en consecuencia la pertinencia de la continuación del mismo. 
 
·         Indicar a los pacientes que no deben suspender el tratamiento con aliskireno sin consultar con su médico. 
 

Revisión EMA sobre toxicidad de ranelato de estroncio


 
La Agencia Europea
del Medicamento (EMA) ha iniciado una revisión de los medicamentos que contienen ranelato de estroncio (Protelos® y Osseor®), para determinar si los casos de tromboembolismo venoso y erupción cutánea con eosinofilia y síntomas sistémicos tienen impacto sobre su perfil de beneficio-riesgo y de sus condiciones de uso.
 
Protelos® y Osseor®, de los Laboratorios Servier, fueron autorizados mediante el procedimiento centralizado, el 21 de septiembre de 2004 y están indicados en el tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica para reducir el riesgo de fracturas vertebrales y de cadera.
 
Los eventos adversos de tromboembolismo venoso (TEV) y erupción cutánea con eosinofilia y síntomas sistémicos (DRESS) ya estaban descritos para estos medicamentos. El riesgo de TEV fue identificado en los ensayos clínicos y el síndrome de DRESS a través de la notificación espontánea poco después de la concesión de la autorización de comercialización inicial, y las advertencias de ambos efectos adversos se incluyeron en la información del producto. Así mismo, se abordan en el plan de Gestión de Riesgos y se han mantenido bajo estrecha vigilancia por el Comité de la Agencia de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la EMA.
 
Ahora, un estudio realizado en Francia analiza las notificaciones espontáneas de los efectos secundarios asociados con el uso de ranelato de estroncio, recibidas directamente por el Laboratorio Servier o por la autoridad sanitaria francesa (Afssaps), desde enero de 2006 hasta marzo de 2009. Se ha recibido informe de 199 reacciones adversas graves, de los cuales 52% fueron cardiovasculares (con más frecuencia de eventos TEV) y el 26% a nivel cutáneo. 
 
Los autores concluyen que el síndrome de DRESS es impredecible, pero que el riesgo de TEV puede reducirse mediante la inclusión de una contraindicación para pacientes con antecedentes de TEV y procediendo a la interrupción del tratamiento si tuviera lugar una nueva situación de riesgo de TEV
 
Sobre la base de esta actualización de farmacovigilancia y a la espera de una revisión en toda la UE, Afssaps recomienda restringir el uso de ranelato de estroncio a pacientes menores de 80 años, con alto riesgo de fracturas y que no pueden tomar bisfosfonatos.
 
El CHMP está revisando todos los datos sobre los problemas de seguridad cardiovascular y cutánea, teniendo en cuenta las medidas de minimización de riesgos y su impacto en el balance beneficio-riesgo en la utilización de ranelato de estroncio. El Comité emitirá un dictamen sobre las medidas necesarias para garantizar el uso seguro y eficaz de estos medicamentos, y si la autorización de comercialización de estos medicamentos debe ser modificada, suspendida o revocada.
 
Como esta evaluación está en curso, todavía no se recomienda ningún cambio en las condiciones de uso de Protelos® y de Osseor® en toda Europa.